martes, 6 de mayo de 2014

NO SON LOS CANDIDATOS



Escuchando las propuestas de los candidatos a la presidencia, viendo sus historias personales, sus recorridos profesionales y sus visiones acerca de Colombia; me doy cuenta cada vez más que ellos no son la causa de la triste realidad del país, sino son el producto de nuestra sociedad colombiana.

Son personas que se han formado en medio de la indiferencia que es parte de nuestra definición del ser colombiano, donde se afirma que ellos quieren cambiar el rumbo de Colombia, sin aceptar que ellos han sido de este grupo beneficiado de nuestra inequitativa historia,  y cuyas motivaciones para ser presidente no son las mejoras para el país, sino las ambiciones por el país.

Pero esto no es lo peor de esta campaña electoral. Lo peor es que el producto de nuestra sociedad tiene una ética totalmente retorcida y la moral es manejada por el dinero del narcotráfico y la guerra. No culpo a los candidatos, no culpo a los políticos, no culpo a presidente, todos y cada uno de nosotros somos culpables de esta oscuridad llamada Colombia.

¿Por qué somos un país inequitativo? Porque aceptamos y convivimos con la pobreza en nuestras puertas, las fronteras invisibles no sólo con las pandillas,  o es aceptable que un barrio “acomodado” tenga entre sus inquilinos habitantes de la calle, o mientras que en Cauca, Putumayo o Buenaventura están asesinando a sus habitantes, no hay trabajo y mucho menos educación, en Bogotá recibimos grandes marcas de ropa o actores de Hollywood. El argumento acá no es macroeconomía, acá no es Ministros de Hacienda. Acá el problema es de aceptación de la indiferencia, aprendimos a convivir con ella; y no veo cambios de esto en los candidatos.

¿No creen que el arribismo tan propio de los colombianos, que desconocen su origen indígena o africano, no se ve reflejado en la política? En lugar de crear iniciativas para crear empresa, hacer el Estado más ágil en el apoyo de la pequeña empresa, o apoyar al pequeño campesino, se les da subsidios y dádivas, que sólo pagan el día, y no cambian el rumbo. ¿Alguien ha visto propuestas que cambien el rumbo de los más pobres? ¿Qué no les den el diario sino un trabajo?

Los candidatos no son los culpables de esto. No son culpables que en Colombia se valore más lo que viene de afuera, que lo propio ¿o porque la gran mayoría de nuestros candidatos han sido formados afuera? , vemos que fulanito estudió en Harvard, suspiramos….y decimos: “Él debe ser muy inteligente”, les cuento…Samuel Moreno estudió en Harvard, y él más brillante no es, aparte de una persona deplorable.

Los candidatos son muy educados, eso no lo puedo negar, son gente preparada, con muy buenas credenciales. Pero ¿cuantos colombianos tienen acceso a esto? No deberíamos estar eligiendo a los pocos que tienen altos niveles de estudio, deberíamos estar eligiendo a quien maneje mejor ese conocimiento. Tenemos estos candidatos, porque “aquí votamos por el Dr.”….”vea que el sí sabe”…en lugar de votar, por las ideas, una vez más, no son los candidatos.

 Si a esto le sumamos, que entre los candidatos no hay nadie que venga fuera de las familias tradicionales, que están llamadas a gobernar, que pertenecen a los círculos exclusivos de Bogotá y Caldas. “Yo voto por él porque su papa fue, su abuelo fue, su tío abuelo,  su familia tiene, etc”. Los colombianos votamos por herencia, no por argumentos.

Tenemos estos candidatos que aceptan alianzas con ñoños, con los Ex – PIN o con los Yahir Acuña ¿Por qué? En Colombia todos y cada uno de nosotros piensa que el fin justifica los medios, porque cuando vamos tarde a una reunión “nos volamos” todas las normas de tránsito, aceptamos pagarle a alguien para obtener un trámite más rápido.


Así es colombianos, tenemos estos candidatos porque somos así, cuando salgamos a votar no se está eligiendo a alguien para gobernar, estamos votando por un reflejo de lo que somos…..espero que no de lo que queremos.