sábado, 17 de septiembre de 2011

Macondo en las orillas del Río Congo



Llevo siete meses viviendo en la Republica Democrática del Congo (RDC). Hace unos días me sucedió una vez más que al ojear los periódicos o al salir a la calle sentí que la región de Ituri (provincia Oriental) no esta tan lejos del Urabá antioqueño; que el mercado Kabila en Lubumbashi (provincia de Katanga) no es tan distinto del de El Hueco en Medellín; o incluso, que la Avenida 30 de Junio en Kinshasa (capital del país) puede estar en mejores en condiciones que la calle 26 de Bogotá en sus buenos tiempos.

Quiero mencionar tres situaciones en particular que me hacen pensar en lo mucho que se parecen el Congo y Colombia, a pesar de estar separados por un océano.


1. Las cárceles

El miércoles 8 de septiembre hubo una fuga de prisioneros de la Cárcel de Kasapa (Lubumbashi, provincia de Katanga): mil reclusos se fugaron aprovechando el día visitas. Los presos fueron ayudados por siete hombres armados que llegaron a la prisión, con la idea de liberar a un líder del grupo rebelde Mai Mai, que se encontraba recluido en ese a prisión. La prisión albergaba 1.100 reclusos, a pesar de tener capacidad para poco más de la mitad de ese número.

Ese mismo día las fuerzas de seguridad hicieron presencia en toda la zona, que incluye a la ciudad de Lubumbashi, a 16 kilómetros de la prisión, y es el emporio minero por excelencia del país. Allí se explota uranio, coltán y cobre en cantidades que ningún país de América Latina podría imaginar. Ese despliegue de efectivos militares y de policía se hizo con todo el show mediático del caso.

Este es solo un ejemplo. Escenas de cárceles con el doble de su capacidad, guardias pobremente equipados, otros delinquiendo en asocio con los prisioneros, sumado a una jurisprudencia totalmente laxa y carente de rigor, hacen del sistema penitenciario en este país algo realmente crítico e insostenible. ¿Suena familiar?

La fuga de prisioneros de Lubumbashi era una bomba de tiempo que finalmente exploto. Tal vez una bomba similar a la que retrató la Revista Semana la semana pasada. En este momento el Congreso de la República está discutiendo una reforma al sistema carcelario colombiano, dadas sus grandes deficiencias tanto de infraestructura física como institucionales. Ejemplo de esto son las cárceles de La Modelo, en Bogotá, o El Bosque, en Barranquilla.

Igual que en Colombia, en el Congo el tema de las cárceles lleva años sobre la mesa sin que se tomen las medidas necesarias, incluso a pesar de las denuncias de las ONGs y los mismos reclusos. El libro Prison Conditions in Zaire (Peter Rusenblum, 1994) relata la crudeza de la vida en las cárceles en los años de la dictadura de Mobutu Sese Seko, además de todos crímenes que allí se planeaban entre reos y guardias. Esto sigue sucediendo en las prisiones congolesas.


2. La política a la colombienne

Aquí en La Silla Vacía, Juanita León, narró hace unos días su periplo con un político colombiano en una de sus correrías por una de las tantas ferias y fiestas que visitan los padres la patria en los distintos municipios del país.

Actualmente, la RDC se prepara para las elecciones presidenciales y de congreso el próximo 28 de noviembre. Al igual que en Colombia, ya ha comenzado la inscripción de candidaturas, las respectivas visitas a los lugares mas simbólicos de esta geografía y la negociación de las prebendas.

Por ejemplo, la inscripción de las candidaturas en el órgano electoral de la RDC se realiza a la mejor manera de La Dorada, Caldas. Las comitivas de los candidatos están compuestas por músicos, seguidores, familiares, fotógrafos, medios de comunicación, asesores entre otros- y por supuesto mayoría de colados y curiosos. Todos haciendo una gran fiesta en las calles, ovacionando al candidato y celebrando su inicio en la carrera por el cargo público.

La parte más sensible de estas prácticas es la “pesca” de adeptos mediante el clientelismo. El candidato habla con los líderes comunales o agrupaciones sociales, y con lideres de las iglesias cristianas o protestantes -que en la RDC hay bastantes-, sobre sus nombramientos en caso de ser elegido, los destinos del presupuesto o sobre cuantas libras de harina de maíz (producto indispensable para hacer Bukari, alimento infaltable para los congoleses) hará llegar al día siguiente. Es decir, el Bukari en lugar de las tejas que puede recibir un residente de Soacha, o la promesa del puesto en la CAR del respectivo departamento.

Por otro lado, como lo menciona La Silla Vacía en Colombia el político en campaña tiene que hacer alguna donación de dinero a un ciudadano agobiado por los problemas. En El Congo sucede lo mismo y los ciudadanos agobiados son la mayoría: es uno de los países mas pobres del planeta. Esto le da un aire de grandeza al candidato. Halo que al igual que los políticos congoleses, los colombianos tienen cuando hacen presencia sobre la tarima municipal.


3. La guerra y la política van de la mano

Según Carl Von Clausewitz, “la política es la continuación de la guerra por otros medios”. Esta máxima no parece aplicarse a la República Democrática del Congo y tampoco a nuestro país. Aquí y allá hace muchos años la guerra hace parte de la política.

En el caso africano, los rebeldes Mai Mai y los grupos rebeldes de Uganda, Ruanda y Sudán siguen influyendo sobre poblaciones enteras para elegir a ciertos candidatos o a los candidatos y gobernantes para que modifiquen sus propuestas y planes de gobierno. Las Bacrim, en Colombia, utilizan las mismas formas de intimidación y lo que es aun peor hay candidatos respaldados por estas organizaciones. Cabe aclarar que el modelo no es nuevo: o ¿qué es la parapolítica, entonces?

Otro punto crítico de la guerra tiene que ver con la explotación minera ilegal. En la RDC los grupos rebeldes, las multinacionales y gobierno hacen alianzas -bien sea de hecho u omisión- para explotar las minas de manera ilegal -y de paso son explotados los pobladores de esas zonas. La política, por supuesto, no es ajena a esta situación. La política actúa (o mejor, no actúa) dejando que los grupos realicen sus actividades, con tal del apoyo armado o la contribución económica. De igual manera, los grupos rebeldes pueden someter a los políticos por medios económicos o de fuerza, para poder continuar con sus explotaciones.

Algo similar sucede en Colombia y la "locomotora minera", que se ve frenada por la explotación ilegal en zonas controladas por las llamadas "Bacrim" o por las Farc, como Ayapel (Cordoba) o Sucre. Pero este "negocio" no funcionaría sin la acción -u omisión- de los políticos de la región, como ha sido denunciado por la MOE.

En conclusión, Macondo podría estar en estas selvas, a orillas del Rio Congo. Tal vez no estoy tan lejos.

jueves, 28 de julio de 2011

JUVENTUD DIVINO…..¿TESORO ?

Con la reciente inhabilidad por 16 anos para Andres Felipe Arias decretada por la Procuraduria General de la Nacion, mi padre me dijo : ‘Mijo, esas son las ganas de poder, mezclado con el afan de la juventud’, asi como el, piensan muchos otros colombianos. Sin embargo, yo no estaba tan seguro, porque aqui el tema no es de juventud o de ganas de poder, es un tema de honestidad.
Comencemos por las ‘ganas de poder’. Todo politico tiene algo de eso dentro de sus razones para dedicarse a la vida publica, a pesar que la mayoria no lo reconozcan y antepongan el altruismo como explicaciones para su labor. Pero existen maneras de llegar a esas instancias de decision que tanto se quieren.

En Colombia, tenemos muchos ejemplos, como el actual presidente Juan Manuel Santos, o Juan Carlos Echeverry una de las fichas conservadoras para las proximas presidenciales o un ex-colega de Arias, Oscar Ivan Zuluaga, ex-ministro de Hacienda de la administracion Uribe. Todos ellos utilizaron las vias democraticas e institucionales para ascender dentro de la burocracia estatal y el sistema de partidos.

Por eso, el metodo que utilizo Arias para aumentar la confianza de su ‘padrino’ Uribe y asi aumentar sus posibilidades de llegar a la presidencia, mediante la utilizacion de recursos publicos es incorreta y no puede atribuirse a las simples ‘ganas’, Es necesario que esas ansias, esten acompanadas de una escala de valores sufucientemente fuerte, para no sucumbir antes las tentaciones del poder que tanto se busca.

Por otro lado, ‘el afan de la juventud’ puede verse en otros roles de la vida personal. Pero cuando se es administrador de dineros publicos, ‘la juventud’ no lo puede llevar a uno a cometer estos errores. Pues es muy distinto ser joven y otra ser corrupto, pues lo ultimo no necesita de edad.

Un ejemplo que debate la posicion de mi padre y de otras personas en Colombia, es el ascenso y la actual gestion del primer ministro de Montenegro Igor Lukšić (elegido en 2010, cuando tenia 34 anos). Quien llego a la primera magistratura de la mano de su antecesor, Milo Đukanović, quien lo nombro ministro de finanzas (en Colombia, ministro de hacienda). Al igual que Arias, tiene un doctorado en Economia, ha sido catedratico y estudio en la escuela de diplomacia de Viena (Austria).

Actualmente ese pais se encuentra en el proceso de reformas y politicas para lograr el ingreso a la Union Europea y a la OTAN (Organizacion del Tratado del Atlantico Norte). Lo que necesariamente implica un manejo de recursos importantes, en temas claves como el manejo macroeconomico, el sector de agricultura, educativo, de teconologia y laboral.

Su gestion ha sido aplaudida por el ex-presidente Bill Clinton, que ha calificado la gestion de Lukšić como excelente, y afirma que Montenegro se encuentra en el ‘camino correcto’ (http://www.balkans.com/open-news.php?uniquenumber=106102). Es decir, la juventud en este caso es quien esta jugando un papel importante dentro del desarrollo.

Por otro lado, otros medios registran los excelentes cambios que ha dado para dirigir el pais hacia un crecimiento equitativo, sin beneficiar a las personas que mas perciben recursos como sucedio con AIS. Un ejemplo de esto, es la ley de mejoramiento del ambiente de negocios, la cual busca el mejoramiento de las condiciones de salvamento en casos de quiebra, lo que implica un reduccion de impuestos y un mejoramiento de la forma de hacer negocios, segun el ministro de finanzas, Milorad Katnic (https://www.wbginvestmentclimate.org/advisory-services/regulatory-simplification/insolvency/montenegro-embraces-entrepreneurs-in-reforming-its-business-regulation.cfm).

Es importante resaltar, que Montenegro es un pais que hace 15 anos se encontraba en medio de la guerra de los balcanes, lo cual hace de los logros de este lider, algo espectacular. Sin desconocer, que detras de el, existe todo un proceso de reconstruccion.

Las similitudes entre Arias y Lukšić son varias, pero son mas las diferencias. Por el lado colombiano, se encuentra a un politico venido a menos, por el lado balcanico, un lider nacional con todo el potencial para convertirse en uno mundial. Por ende, la juventud no es ninguna razon para explicar las acciones del exministro de agricultura.

sábado, 14 de mayo de 2011

CRECIMIENTO CON GUERRA



Es una de las paradojas que nos presenta el país. Existe un crecimiento sostenido arriba del 4% durante los últimos años (http://economiacritica.net/web/index.php?option=com_content&task=view&id=205&Itemid=38), en medio de la guerra que en últimos meses ha aumentado  y  ha mutado al fenómeno de las BACRIM,  la violencia urbana y  las narco-guerrillas. Es decir, en medio del auge económico colombiano y las inmensas perspectivas que se tienen, la violencia sigue arraigada a todo el sistema de producción nacional.
El crecimiento económico se centra en la explotación minera y la exportación de materias primas. Este sector se ha convertido en el principal atractivo para los inversionistas extranjeros, quienes hacen grandes inyecciones de capital y tecnología en el país, según información de PORTAFOLIO (http://www.portafolio.co/archivo/documento/CMS-7697428).
Por otro lado, si se analiza la posición de las BACRIM y las guerrillas se ubican en las mismas zonas de explotación minera, como lo presenta el informe No. 1: Disidentes, Rearmados y Emergentes ¿Bandas Criminales o Tercera Generación Paramilitar?. Esto no puede suceder como una simple coincidencia, pues son zonas estratégicas para el Estado, para la empresa privada y para los grupos armados.
Son territorios de una inmensa riqueza que a la vez son escenarios de cruentos asesinatos y enfrentamientos, tal como lo denuncia la revista SEMANA (http://www.semana.com/nacion/radiografia-llamadas-bacrim/154287-3.aspx), en donde se registran acciones contra la fuerza pública y la población. Tendiendo en cuenta esto, ¿Por qué la guerra y la locomotora pueden convivir en espacios tan reducidos?
Esto se puede encontrar en los departamentos del Choco (Los Rastrojos) y Putumayo (Aguilas Negras, FARC y aliados de ERPAC) donde se explota el oro, Vichada y Guanía donde se encuentran minas de oro y coltán (que no entiendo porque nadie habla sobre este último) donde se ubica el ERPAC (Ejercito Revolucionario Popular Anticomunista) y tradicionalmente el fortín del ELN ha sido Arauca y su riqueza petrolera.
Esto no significa que los cultivos de coca hayan perdido su vigencia. Pero es importante resaltar este nuevo fenómeno de ocupación minera por parte de actores armados y posiciones estratégicas que tienen los grupos armados.
La relación auge económico – violencia es difícil de establecer porque se tienen Estados que no ejercen totalmente el control y el monopolio de la fuerza en esos territorios, existen altas inversiones por parte del sector privado, grupos armados fuertes, poblaciones vulnerables y regiones de difícil acceso. Sin embargo, existen antecedentes como es el caso de Chiquita Brands, donde estos tres sectores confluyeron.
Lamentablemente, no somos el único país que presenta este fenómeno. Pues cada  vez más la liberalización de la economía, sumado a la gran adaptabilidad del capital, hacen que varias naciones alrededor del mundo presenten escenarios parecidos al nuestro.
Por ejemplo  Angola, con ex-miembros de la guerrilla de la UNITA (http://www.unhcrrlo.org/Post_Conflict_Reconstruction/Docs/Angola.pdf) sigue presentando violencia en sectores del país, a pesar de su gran crecimiento económico gracias al petróleo y a los diamantes. En el mismo continente africano, Sierra Leona, presenta altos índices de violencia vinculados a la explotación minera ilegal de pequeños yacimientos (Artisanal Gold Mining: A New Frontier in Post-Conflict Sierra Leone? – Journal of Development Sutides)
La República Democrática del Congo,  no se escapa a esta dinámica. Es uno de los mayores exportadores de diamantes del mundo, es el primer exportador de Uranio y de Coltan del mundo. Sufrió una guerra en los últimos años del S. XX y pimeros del S.XXI, que es conocida como la Segunda Guerra Mundial Africana.
Desde esa época, perduran varios grupos rebeldes como: los Tigres Katangueses, los Mai Mai y las guerrillas de Sudan, Uganda y Rwanda que encuentran en refugio y realizan sus actividades delictivas en RDC en las provincias de Katanga, la Provincia Oriental, Nord y Sud Kivu, donde existen las grandes minas y explotaciones de petróleo.
En Asia,  en Filipinas existe el Frente de Liberación Islámico Moro.  Donde este grupo pelea por la reivindicación del Islam en el país y hace parte de la red terrorista de Al Qaeda, según el gobierno de Estados Unidos (http://www.washingtontimes.com/news/2008/oct/30/new-violence-in-philippines-sparks-terrorism-fears/). Este grupo se ubica en el sur del país, donde se ubica el aeropuerto de Davao, uno de los terminales aéreos con más tráfico de Asia, reflejando así su fortaleza económica.  De igual manera, esta zona está recibiendo gran cantidad de inversión en agroindustria e infraestructura, según la Agencia de noticias Xinhua, lo que refleja el crecimiento más rápido del sudeste asiático con el 7.3% (http://www.economywatch.com/economic-growth/philippines.html)
Esto demuestra una nueva situación en la economía mundial, donde no es necesaria la paz para obtener réditos económicos, simplemente es necesaria una “estabilidad básica” para producir ganancias, a pesar del drama humanos que sufren poblaciones como Bojayá (Colombia) (http://www.ejercito.mil.co/?idcategoria=223369) con la toma que hubo en esa población en el año 2002, Goma (RDC) (http://www.hrw.org/es/news/2009/02/06/dr-congo-groups-fear-civilian-safety) con el llamado de varias organizaciones de derechos humanos en el 2009 para cuidar a la población civil  o el ataque que hubo en el aeropuerto de Davao (Filipinas) en el año 2003 (http://www.foxnews.com/story/0,2933,80167,00.html).
Esto muestra la nueva modalidad en que opera la economía del S.XXI, donde la economía ha encontrado el camino para hacerse a la riqueza, en medio de ambientes de guerras, crisis humanitarias y Estados débiles.

COLOMBIA Vs. RDC



Siempre que estamos en otro país, lo miramos en relación al nuestro. En el caso de República Democrática del Congo esta mucho menos “avanzado” que Colombia. Sin embargo, al conocer un poco más su realidad y sus instituciones cuestiona la noción de desarrollo en términos de economía y de infraestructura.
Saliendo del aeropuerto de Kinshasa (N´Diji) la falta de infraestructura de este país es obvia. No hay andenes donde caminar, solo las calles principales tienen asfalto, no hay semáforos, nadie respeta la vía y mucho menos existe un sistema de transporte público organizado. Llegar a esta ciudad es retroceder en el tiempo más de 30 o 40 años en la capital colombiana. Y aquí aparece el punto de referencia.  “En Bogotá somos mucho más organizados, respetamos las reglas, no hay tanto desorden….es que en comparación a esta ciudad, ¡vivimos en Estocolmo!”.
Los estantes de los supermercados siempre están medio vacíos, la oferta es mínima, no se compra lo que se busca sino lo que se encuentra. Si se quiere  ver una película o simplemente escuchar música, viene el corte de luz, que son muy frecuentes, incluso en el centro de la ciudad (Comunidad La Gombe) que es donde se presta únicamente este servicio. En la temporada de lluvias, después de cada tormenta las calles quedan totalmente inundadas, y no existe alcantarillado.
A pesar del evidente atraso físico que tiene este país en relación a Colombia, existen otros aspectos en los cuales no somos muy distintos. De ahí, mi reflexión acerca del concepto de desarrollo. Pues nunca nadie presenta esta idea en términos de fortaleza y capacidad institucional. En este sentido, el sistema político congolés padece de los mismos males del nuestro. Temas como: la falta equidad de género, el clientelismo, la corrupción, el abuso de poder, la falta de cultura política, la poca consciencia del voto y el constante cambio de las leyes electorales para favorecer los manzanillos regionales, esto, en un contexto de atomización de los partidos políticos, debilidad institucional, una falta importante de legitimidad y representatividad de las instituciones. Hacen de esta república africana, muy parecida a Colombia.
En RDC, esto se materializa en la existencia de 40 ministerios, de los cuales una mínima parte tiene impacto real en la sociedad, lo que refleja un alto número de cuotas burocráticas. De igual manera,  la existencia de 800 partidos políticos, de los cuales 65 hacen parte de coalición de gobierno, haciendo de estas organizaciones grupos totalmente débiles y sin un fin claro.
Produciendo así, una baja gobernabilidad, pues esta sólo se realiza a través de dádivas gubernamentales. Pues la vocación de poder se traduce en un medio de subsistencia y de incrementar la riqueza gracias a los cargos que se pueden llegar a ocupar en el gobierno nacional o en los distintos gobierno provinciales.
A pesar del alto número de instituciones que podrían canalizar las demandas sociales, la población tiene que sobrevivir sus días sin la presencia de las autoridades, la violencia desborda al país en manos de las 5 guerrillas que operan en el este y el ciudadano de a pie debe buscar soluciones en organismos internacionales.
La debilidad institucional también se refleja por medio del actual presidente congolés, Joseph Kabila quien reformó la constitución para perpetuarse en el poder y redujo de 2 a 1 las vueltas de elecciones, para aumentar sus posibilidades de victoria en las próximas elecciones, en las cuales aspirará a su tercer mandato.
Estos temas son discutidos a diario en foros provinciales y nacionales, en la Asamblea Nacional (el órgano legislativo de la RDC), en la Academia y en Centros de Investigación. Sin embargo, no se ha encontrado ninguna solución para esas debilidades, lo que me hace preguntar: ¿Qué tan avanzados estamos nosotros?.
Al otro lado del océano, en Colombia, se siguen los mismos paradigmas que los partidos políticos congoleses, sin necesariamente estar en la misma situación. Esto significa que la dirección que tienen ambos sistemas es la misma, cosa que me preocupa debido al “supuesto” progreso que tenemos frente a estos países.
A pesar que no poseemos un gran número de ministerios, existen cargos que son asignados por el mismo principio: las cuotas. Por ejemplo, las antiguas CAR, donde los nombramientos políticos fueron unas de las principales causas de liquidación,  la asignación de notarías personas cercanas a miembros del Congreso de la República, o las misiones diplomáticas donde curiosamente siempre aparecen hijos, primos, esposas, etc. de personas prominentes de la política colombiana, a pesar de la falta de preparación para estos cargos.
En cuanto a los partidos políticos, siguen el mismo ritmo de los del país africano. Es decir, se acercan al gobierno en la medida que se tenga cuota burocrática, más no por su afinidad ideológica y programática. Como la molestia latente que tiene el Partido Conservador por su poca representación en el gobierno, especialmente, viniendo de 8 años de gran presencia en el ejecutivo.
En el lado de la oposición las cosas no están mejor. Nosotros no tenemos 735 partidos políticos en oposición, pero al igual que en la RDC, no existe una unidad ideológica, ni práctica. El Polo Democrático Alternativo, quien ejerce este rol, poseía dos vertientes muy fuertes (la moderada y la radical), donde finalmente ganó la liderada por Carlos Gaviria,  Jorge Robledo y el MOIR (ala radical); mientras que Gustavo Petro renunció al partido para crear un movimiento más cercano al centro del espectro ideológico. Sin nombrar el desastre de los Hmnos. Moreno.
Colombia, según el gobierno posee altos índices de gobernabilidad. Sin embargo, la realidad presenta otro diagnostico. La guerra en Colombia continúa, con los mismos actores pero con distinto nombre. Los desplazados y poblaciones menos favorecidas siguen buscando por si mismos las soluciones que el Estado no puede suministrar. Aún más, Colombia es el país con mayor número de desplazados después de la República Democrática del Congo. Esto no es sinónimo de una respuesta eficaz de las instituciones a las necesidades de la población.
La debilidad institucional no sólo se refleja en la incapacidad de respuesta, sino que se muestra en el constante cambio de las reglas electorales y políticas. La aprobación de la reelección de Álvaro Uribe, al igual que la de Joseph Kabila muestra una incapacidad de las instituciones de parar los impulsos caudillistas de algunos dirigentes, una falta clara de frenos y contrapesos.
RDC es un país que el año pasado cumplió sus 50 años de independencia, mientras que nosotros tenemos 200 años de vida republicana. ¿Cuál es el avance en la política? O será simplemente que ya los males de la democracia están tan acoplados en nuestro sistema que pareciera dar la imagen de fortaleza institucional. Entonces, ¿Qué tan avanzados somos? ¿El desarrollo se mide sólo por la cantidad de asfalto en las calles? ¿Las instituciones hacen parte del avance de un país? ¿El régimen político es ajeno al progreso de un país? ¿Colombia es tan distinta de la República Democrática del Congo?