lunes, 19 de octubre de 2009

LA COLOMBIANIDAD DE LAS INSTITUCIONES



Me recibieron diciendo: “¡Buenos Días!”, y al fondo escuchaba un…“¡Doctor! ¡Doctor! A que horas vuelve….no se le olvide que el señor de ayer vino a que le firmen la promesa de compra-venta”. Esto sucede cuando estaba al frente de una fila de 16 personas (tuve tiempo hasta para contarlas), y en medio de un ambiente tibio, con una luz amarilla que traspasaba la teja vieja de ese lugar. Para completar, un olor a papeles viejos y arrumados, como si estuviera en la casa de mi tío abuelo que conserva todas las colecciones de El Tiempo desde 1953.
Esa fue la primera imagen que tuve después de mucho tiempo de no ir a una notaría. Fuí a hacer una declaración extrajuicio, un papel que certifica que es verdad lo que estoy diciendo, sin siquiera exigir una prueba de lo que estoy diciendo, y que realmente soy yo la persona que está haciendo ésta diligencia. Esto crea una primera pregunta: ¿Acaso es una labor seria la de los notarios cuando ni siquiera comprueban la veracidad de lo registrado en sus despachos?
Volviendo a mi imagen, en estos minutos pude dilucidar 3 características, que con el pasar de las horas en mi larga espera por el documento, descubrí que eran propias de las instituciones colombianas: 1) la ineficacia y largas esperas, 2) clientelismo, 3) y la “lagarteria” (prima del clientelismo) y su más famoso término: doctor. Esto atravesado por un apego a la ley que sólo se da en el papel, típico de nuestra herencia santanderista.
La ineficacia y las largas esperas se dan cuando uno aguarda en la notaria por su documento sellado. Yo entré a las 9 am y salí a la 1 pm. Cuatro horas de espera por mi declaración. Llegué, pagué, les di mis datos, firmé la declaración y, después, a sentarme a ver Jota Mario Valencia y sus eternos ridículos por cuatro horas, mientras que el doctor firmaba mi papel.
Esto no es sólo una manifestación de las notarias, sino que puede observarse frente a las oficinas de Acción Social, donde los desplazados esperan por sus subsidios; otro ejemplo es la nueva EPS, donde los pacientes tienen que esperar por días por una consulta médica (sin nombrar las personas que llegan a urgencias); y no es sólo en el sector público. El sector financiero no se puede ufanar precisamente por su agilidad en los trámites bancarios.
La segunda característica más colombiana no puede ser: el clientelismo. Esto que ha estado presente en la historia colombiana desde la fundación del país, un mal que está hasta los tuétanos, que se reproduce de manera clara en la notarias, y corroe cualquier iniciativa de modernidad Esto lo pude constatar, pues a lo largo de las 4 horas, me di cuenta de una curiosidad: algunos de los funcionarios compartían el mismo apellido.
También observé cómo una funcionaria se quejaba de la pereza de un compañero de trabajo, pues de quien estaba hablando esta señora, era el sobrino del doctor. Otro aspecto que cobija estas “honorables” oficinas, es el reciente escándalo acerca del nombramiento de un gran número de notarios como cuota burocrática de varios “padres de la patria”, que por cierto (pero no extraño) no se conocen todavía las condenas de la justicia a los responsables de ésta “meritocracia”.
Y si nos vamos más allá de las fronteras, las embajadas colombianas son sucursales donde se nombran amigos, parientes y receptores de pagos políticos. Por ejemplo, el caso de la Embajada de Colombia en Sudáfrica, donde se dejó “jugar al Moreno” y se mandó al “Campeón”. Aquí cito a Daniel Samper: ¿Sudáfrica que mal nos ha hecho para que le mandemos a Moreno de Caro y a Edgar Perea?.
Pasando a la tercera característica, la “lagartería” es una actitud donde cualquier ciudadano que tenga un discurso pasable, una personalidad servil, e ínfulas de político influyente , tiene gran futuro. Es decir, todo aquel tinterillo que se pasea por estos lugares buscando algún “trabajito” o caso, además bien conocido por el señor notario. Durante mis cuatro horas entraron 5 de estos personajes al despacho del doctor. Todos se despedían de la siguiente manera: “¡Hasta luego mi doctor! Nos vemos la otra semana….y muchas gracias…jejejejejejeje” con esa sonrisa entre los dientes y en donde el cuello se echa para atrás, claro signo de que el señor lagarto consiguió su objetivo.
Esto me lleva a una pregunta sobre semántica, y porque no, a cuestionar mi apreciación. ¿Por qué en Colombia se le dice doctor a alguien que tiene un mayor rango burocrático?, ¿O será que el doctor en realidad tiene doctorado, o es un médico que cambió de profesión? Es de resaltar que doctores eran todos en esa notaría: el señor de la caja, el que ponía el sello, el daba los turnos de la fila, el que daba los registros civiles, hasta el que gritaba los nombres de los ciudadanos cuando su documento estaba listo.
Para completar el cuadro, se tiene la herencia de Santander y su apego a la ley. Pues las notarias son sólo eso, un apego a la ley en el papel que simplemente queda ahí. Ellas no están certificando nada diferente a lo que uno fácilmente podría inventar o hacer con documentos falsos. Pero la (tan cuestionada) honestidad de los colombianos es la que le da veracidad a esta herencia y a estas instituciones. Porque día a día colombianos de bien se acercan humildemente a estos establecimientos a corroborar la verdad.

viernes, 13 de marzo de 2009

¡Ojo con el Chino!



La crisis económica mundial evidenció que la única fortaleza del país en la actualidad es la financiera, pero en la economía real estamos igual que en el resto del planeta: no hay quien compre lo que producimos, el petróleo sigue por debajo del precio esperado y la inversión extranjera busca refugio en mercados “más seguros” durante estas tormentas. 

 Es por esto que el ministro de Comercio Exterior ha salido en busca de inversión para Colombia. Los destinos predilectos en la actualidad son los países asiáticos, especialmente dos regiones: los países árabes, que a pesar del precio del petróleo siguen recibiendo enormes ganancias, además de sus grandes reservas a causa de los inflados precios del petróleo en años pasados.

Y China, en donde se habla de una recesión cuando se crece “apenas” al 6% (y en Colombia celebramos por todo lo alto con este porcentaje), donde cada día las ciudades dejan mas atrás a Nueva York, Londres o Tokyo, y donde durante los últimos diez anos han logrado salir 100 millones de personas de la pobreza. Aquí se habla de su contundente presente, ya no de su futuro promisorio.

Claro que el gigante asiático no podría haber logrado esto sin inversiones en el extranjero. Y el icono de esto es África; que tiene una raíz histórica importante. El gran apoyo (inversión) chino a varios países africanos se da porque varios de los miembros de este continente fueron los primeros en reconocer la china comunista, mucho antes que los europeos y ni que decir de los estadounidenses. Cuando Nixon apenas llegaba en los años setenta, algunos de los recién formados países africanos ya le tenían 10 años de ventaja en relaciones diplomáticas. Es por esto que hay una relación tan estrecha entre África y China.

En la actualidad China es el mayor inversionista en África y le esta ganando terreno a Estados Unidos en campos tan importantes como la explotación y exploración de hidrocarburos y en infraestructura. China extrae la tercera parte de su petróleo de África, y de 2002 a 2006 el comercio entre las dos regiones se cuadruplicó (39.7 Billones de dólares).


Un ejemplo de la magnitud de estas inversiones es la reparación y expansión de las líneas férreas, un plan que fue anunciado en 2006 por un costo de 1 billón de dólares y otros 3 billones para plantas de energía y redes telefónicas en Nigeria. Esto es demasiado para un país que tiene un PIB per cápita de apenas $2200 dólares (el de Colombia en 2007 fue de $7200 dólares) aún cuando es uno de los mayores productores de crudo del mundo. Kitwe (Zambia) en el centro del “cinturón de cobre” (las mayores reservas de cobre de ese país), está totalmente renovado. Hospitales, carreteras y escuelas nuevas se ven en toda la ciudad, esto gracias a la inversión China. Pues una característica de los asiáticos es su renovación en infraestructura a donde quieran que vayan. 

Hasta este punto, este podría ser el mejor trato que Colombia podría encontrar. Con un ejemplo como el africano, todos los gobiernos de los países en desarrollo estarían deslumbrados por la consecución de recursos en China. Pero esta inversión tiene más que los anteriores aspectos.

Una de las razones más importantes por las cuales se trae inversión extranjera es para crear puestos de trabajo, pues países como Colombia no tienen como crearlos. 

En Zambia, en la misma ciudad de Kitwe (donde todo era nuevo y bonito) lo población local hizo una enorme revuelta, pues los chinos no estaban contratando nacionales, los únicos que salían y entraban de las instalaciones mineras eran chinos. Esto se da porque a las empresas chinas sale mucho más rentable traer mano de obra de su país, que emplear a los trabajadores africanos (trabajador chino = 1$ dólar el día, trabajodor africano = 3$ o 4$ dólares el día).

Se acusa a China de apoyar al gobierno de Sudan, pues apelando a su “neutralidad” diplomática, se niegan a tomar acciones contra el recién sentenciado por crímenes de lesa humanidad Omar Al-Bashir, presidente de ese país; allí los intereses chinos son bastante amplios pues extraen una gran cantidad de petróleo. 

Lo mismo sucede en Zimbawe (hogar del dictador Robert Mugabe), donde los chinos ofrecieron 200 millones de dólares para financiar la producción agrícola, a cambio de la compra de tres aviones M-60 de producción China. Demostrando una vez más su política de neutralidad, la cual sólo conlleva a la consecución de sus intereses (negocios).

Estos parecen ejemplos lejanos para Colombia, pero si llega la industria china hay que tener mucho cuidado en nuestro país. Pues en el pasado la BP y Chiquita Brands financiaron grupos paramilitares en las zonas en que operaban. Con estos antecedentes, nada impide a los chinos que hagan lo mismo. Y teniendo en cuenta su no reconocimiento a los crimenes en Sudan, nada obliga a los chinos a reconocer crimenes cometidos por el Estado o grupos que podrían cuidar de sus intereses (paramilitares).

Además, si se piensa en términos de creación de empleo (que es una necesidad GIGANTE para Colombia), no se debe permitir que los chinos operen con la misma lógica que en África. Porque si esto se hiciera así, tendríamos una excelente infraestructura pero con un incremento exponencial en los miembros de los grupos irregulares.

Con esto no digo que Colombia es como Sudan (como lo dijo el vicepresidente). Y mucho menos estoy en contra de la inversión extranjera, pero considero que se tiene que hacer de manera responsable y amable con el trabajador colombiano. No se puede caer en las ansias de encontrar inversión extranjera para el país, pues si a Colombia le ofrecieran un trato como este, definitivamente no estaría aportando en nada al desarrollo.


Nota: Claramente Colombia no es como Sudan. El conflicto es totalmente distinto al que tenemos nosotros (si señores...conflicto!), pues es un enfrentamiento con raíces tribales, pero hay similitudes: 1) existen grupos irregulares tanto a favor como en contra del Estado, y 2) también se pelea por territorio (campesinos desplazados Vs. grupos seguidores del establecimiento o para-ejércitos). ¿Algún parecido con la realidad colombiana?

Explicaciones

· Estadísitcas e información obtenida del diario “The Guardian” y “The english diary”
· Chris Alden, China in Africa. Zed Books. Pp. 45. Londres. 2006.

· La neutralidad diplomática se refiere a que el gobierno chino no se involucra con asuntos internos de los países, sin importar la característica de la situación, respetando así la soberanía.






domingo, 1 de marzo de 2009

El Polo y su Reproducción de discusiones internas



Durante las últimas semanas se han visto fuertes diferencias dentro del Polo Democrático Alternativo. Las posiciones encontradas son las de Gustavo Petro y Eduardo Garzon en una esquina, y en la otra el “ala radical” del partido (¿Jaime Dussan radical?). Por parte de Garzon y Petro se pide una unión multipartidista de la oposición, mientras que Carlos Gaviria, los Moreno, Jorge Robledo y Jaime Dussan quieren un candidato único de esa colectividad.
El Polo Democrático Alternativo es el segundo partido de izquierda (después de la UP), y el primero que representa una opción de poder real, pues ya ha llegado dos veces a la alcaldía de Bogotá y en el mismo numero a la Gobernación de Nariño. Ha sido un aire renovador y esperanzador para la política colombiana que ha estado dominada por los partidos tradicionales, caracterizados por su clientelismo, promesas vacías y discusiones internas. En ésta última es donde me quiero centrar.
Las discusiones dentro de las colectividades tienen raíces desde la misma independencia, en donde se da la “Patria Boba”, donde federalistas y centralistas se dedican a discutir sobre el modelo de país sin siquiera estar totalmente libres de los españoles. Pero en términos partidistas, los liberales son los que más se han identificado por esto.
Hacia mediados de siglo aparece Jorge Eliecer Gaitan y su amenazante figura al liberalismo tradicional, pero a causa de las discusiones internas (y recelo) nunca hubo consenso para acoger del todo a Gaitan. Si se mira la historia más reciente del país, podemos mirar a Luis Carlos Galan quien se empodera del “Nuevo Liberalismo” en los años ochenta, posteriormente Cesar Gaviria (actual presidente del Partido Liberal) tomaría éstos ideales. Más recientemente, Alvaro Uribe Velez, Juan Manuel Santos y German Vargas Lleras protagonistas de la política en la actualidad, todos vienen de las toldas liberales pero han salido de la colectividad debido a discusiones internas. Como se observa este es un fenómeno que ha permeado toda su historia, y lamentablemente los partidos más recientes como el PDA lo están replicando.
El Polo Democrático Alternativo en su afán de llegar a la presidencia no ha podido encontrar un común acuerdo para obtener esa meta. El “ala radical” desea su propio candidato y ha sonado el nombre de Carlos Gaviria, pero Petro y Garzon quieren hacer una unión entre partidos de oposición. ¿Por qué se da esto? El porque es lo que menos importa, pues los intereses personales (o numero de votos obtenidos en las ultimas elecciones) en estos casos pueden más que la unidad de un partido. Lo que realmente importa es superar la división de un partido que apenas está en construcción, pues es la reproducción de males como el clientelismo y las divisiones internas que tanto daño le han hecho a la democracia colombiana.
Son estos males los que hay que erradicar de la política nacional, y más en un partido que fue presentado como una esperanza de cambio y renovación, en donde la izquierda tendría cabida y podría ser oída. Esto en un país como Colombia caracterizado por ser conservador, con doble moral y ciego ante nuevas propuestas es una victoria que hay que celebrar.
Sin embargo, el Polo Democrático se ha trenzado en una lucha interna en donde no se vislumbra su final, pero en donde existe la posibilidad de que ese final destruya todo el terreno ganado que un partido con ideales sociales jamás haya ganado en este país.