domingo 12 de febrero de 2012

EL corZario de Uganda



Es cierto, estoy un poco desinformado de noticias, y por eso pido perdón por no escribir este artículo antes. El retorno al país me ha causado una serie de traumas y sustos “criollos”, pero nada que mi cuerpo y mentes consagradas Sagrado Corazón no puedan aguantar. Pero nada más increíble que un viaje del Presidente del Senado, Juan Manuel Corzo a Uganda. Otra víctima de la poca distribución de la riqueza en Colombia, a quien un sueldo de 20.000.000 no le alcanza. Lo entiendo senador…lo entiendo…

El Dr. Corzo (¡me encanta volver porque aquí hasta yo soy doctor!), va a realizar una gira parlamentaria a la República de Uganda (http://www.elespectador.com/impreso/cultura/altoturmeque/articulo-323487-catarsis-de-angela). Para los que no ubican este país, se encuentra en el centro de África, a la orilla del imponente Lago Victoria, con una tradición democrática bastante débil, donde en su historia aparecen figuras como Idi Amin dictador por casi una década (vean “El Último Rey de Escocia”) o Milton Obote quien se autoproclamó presidente recién se independizó el país del Imperio Británico.

No critico el país, pues cada uno tiene su desarrollo histórico. Pero lo que sí me impacta es el viaje del senador Corzo a un país con un presidente que lleva en el poder desde 1986 (Yoweri Museveni), donde las elecciones que lo han ratificado en el poder se han calificado con irregularidades según la Unión Europea, en donde en 1997 fueron convocadas las primeras elecciones libres (según el gobierno), en donde los partidos políticos fueron autorizados hasta 2005, ya que antes sólo era aceptado uno: Movimiento de Resistencia Nacional (partido del gobierno). Otros partidos podrían existir pero no podían proponer candidatos y realizar encuentros políticos.

En las más recientes elecciones (Febrero 2011) el partido oficialista tuvo la mayoría parlamentaria con 250 curules, el partido que le sigue tiene 41. Esto demuestra que el ejecutivo tiene un enorme poder sobre el legislativo. En este último punto no estaríamos muy lejos del congreso colombiano, en donde todos los proyectos de ley pasan por una coalición conocida como “aplanadora”. Volviendo a África, es tan fuerte la presencia del ejecutivo en el legislativo ugandés (conocido por su cristianismo radical), que propuso y después promulgó una ley en contra del homosexualismo, que condena a las relaciones entre personas del mismo sexo a la  ilegalidad y tienen una pena de hasta 14 años en prisión.

No siendo esto suficiente, miembros de la bancada de gobierno intentan proponer una ley más severa. Si alguien es acusado de “homosexualidad agravada” (cometida por alguien portadora del VIH sin mutuo acuerdo) recibiría la pena de muerte y si alguien es culpable de “la ofensa de homosexualidad” (incluye actos sexuales per se, matrimonio entre personas el mismo sexo o un intento por cometer sexualidad agravada) pagaría cadena perpetua. Si tenemos esto como razón para ir a Uganda, sin lugar a dudas, ¡nuestro procurador tendría que sumarse a esa gira!

Según un artículo del portal kienyke.com, escrito por Édgar Artunduaga, el senador aduce que esta gira es para “mostrar” a Colombia. Esto me parece muy bien, pero no sé si es la tarea del presidente del Senado de la República, para mí (no se a ustedes), esto sería una tarea de PROEXPORT o en su defecto de la Cancillería. Pero bueno, sin dudar de los buenos oficios y conocimiento del Dr. Corzo, yo le recomiendo mirar un tema en especial.

En el referendo de 2005, se aceptó la representación de sectores antes sin representación en el congreso: mujeres (10 curules), Fuerzas Armadas (10 curules), discapacitados (5 curules), juventud (5 curules) y ex - trabajadores del parlamento (8 curules). Pero estoy seguro del presidente del Senado y esto será solamente un “recorderis” de su labor en esos viajes.

A propósito de estos viajes. ¿Es que ha mejorado la gestión del Congreso de la República con todos estos intercambios y giras? Podríamos proponer una gira nacional por las cárceles para conocer “otros” puntos de vista de la actividad legislativa.

sábado 17 de septiembre de 2011

Macondo en las orillas del Río Congo



Llevo siete meses viviendo en la Republica Democrática del Congo (RDC). Hace unos días me sucedió una vez más que al ojear los periódicos o al salir a la calle sentí que la región de Ituri (provincia Oriental) no esta tan lejos del Urabá antioqueño; que el mercado Kabila en Lubumbashi (provincia de Katanga) no es tan distinto del de El Hueco en Medellín; o incluso, que la Avenida 30 de Junio en Kinshasa (capital del país) puede estar en mejores en condiciones que la calle 26 de Bogotá en sus buenos tiempos.

Quiero mencionar tres situaciones en particular que me hacen pensar en lo mucho que se parecen el Congo y Colombia, a pesar de estar separados por un océano.


1. Las cárceles

El miércoles 8 de septiembre hubo una fuga de prisioneros de la Cárcel de Kasapa (Lubumbashi, provincia de Katanga): mil reclusos se fugaron aprovechando el día visitas. Los presos fueron ayudados por siete hombres armados que llegaron a la prisión, con la idea de liberar a un líder del grupo rebelde Mai Mai, que se encontraba recluido en ese a prisión. La prisión albergaba 1.100 reclusos, a pesar de tener capacidad para poco más de la mitad de ese número.

Ese mismo día las fuerzas de seguridad hicieron presencia en toda la zona, que incluye a la ciudad de Lubumbashi, a 16 kilómetros de la prisión, y es el emporio minero por excelencia del país. Allí se explota uranio, coltán y cobre en cantidades que ningún país de América Latina podría imaginar. Ese despliegue de efectivos militares y de policía se hizo con todo el show mediático del caso.

Este es solo un ejemplo. Escenas de cárceles con el doble de su capacidad, guardias pobremente equipados, otros delinquiendo en asocio con los prisioneros, sumado a una jurisprudencia totalmente laxa y carente de rigor, hacen del sistema penitenciario en este país algo realmente crítico e insostenible. ¿Suena familiar?

La fuga de prisioneros de Lubumbashi era una bomba de tiempo que finalmente exploto. Tal vez una bomba similar a la que retrató la Revista Semana la semana pasada. En este momento el Congreso de la República está discutiendo una reforma al sistema carcelario colombiano, dadas sus grandes deficiencias tanto de infraestructura física como institucionales. Ejemplo de esto son las cárceles de La Modelo, en Bogotá, o El Bosque, en Barranquilla.

Igual que en Colombia, en el Congo el tema de las cárceles lleva años sobre la mesa sin que se tomen las medidas necesarias, incluso a pesar de las denuncias de las ONGs y los mismos reclusos. El libro Prison Conditions in Zaire (Peter Rusenblum, 1994) relata la crudeza de la vida en las cárceles en los años de la dictadura de Mobutu Sese Seko, además de todos crímenes que allí se planeaban entre reos y guardias. Esto sigue sucediendo en las prisiones congolesas.


2. La política a la colombienne

Aquí en La Silla Vacía, Juanita León, narró hace unos días su periplo con un político colombiano en una de sus correrías por una de las tantas ferias y fiestas que visitan los padres la patria en los distintos municipios del país.

Actualmente, la RDC se prepara para las elecciones presidenciales y de congreso el próximo 28 de noviembre. Al igual que en Colombia, ya ha comenzado la inscripción de candidaturas, las respectivas visitas a los lugares mas simbólicos de esta geografía y la negociación de las prebendas.

Por ejemplo, la inscripción de las candidaturas en el órgano electoral de la RDC se realiza a la mejor manera de La Dorada, Caldas. Las comitivas de los candidatos están compuestas por músicos, seguidores, familiares, fotógrafos, medios de comunicación, asesores entre otros- y por supuesto mayoría de colados y curiosos. Todos haciendo una gran fiesta en las calles, ovacionando al candidato y celebrando su inicio en la carrera por el cargo público.

La parte más sensible de estas prácticas es la “pesca” de adeptos mediante el clientelismo. El candidato habla con los líderes comunales o agrupaciones sociales, y con lideres de las iglesias cristianas o protestantes -que en la RDC hay bastantes-, sobre sus nombramientos en caso de ser elegido, los destinos del presupuesto o sobre cuantas libras de harina de maíz (producto indispensable para hacer Bukari, alimento infaltable para los congoleses) hará llegar al día siguiente. Es decir, el Bukari en lugar de las tejas que puede recibir un residente de Soacha, o la promesa del puesto en la CAR del respectivo departamento.

Por otro lado, como lo menciona La Silla Vacía en Colombia el político en campaña tiene que hacer alguna donación de dinero a un ciudadano agobiado por los problemas. En El Congo sucede lo mismo y los ciudadanos agobiados son la mayoría: es uno de los países mas pobres del planeta. Esto le da un aire de grandeza al candidato. Halo que al igual que los políticos congoleses, los colombianos tienen cuando hacen presencia sobre la tarima municipal.


3. La guerra y la política van de la mano

Según Carl Von Clausewitz, “la política es la continuación de la guerra por otros medios”. Esta máxima no parece aplicarse a la República Democrática del Congo y tampoco a nuestro país. Aquí y allá hace muchos años la guerra hace parte de la política.

En el caso africano, los rebeldes Mai Mai y los grupos rebeldes de Uganda, Ruanda y Sudán siguen influyendo sobre poblaciones enteras para elegir a ciertos candidatos o a los candidatos y gobernantes para que modifiquen sus propuestas y planes de gobierno. Las Bacrim, en Colombia, utilizan las mismas formas de intimidación y lo que es aun peor hay candidatos respaldados por estas organizaciones. Cabe aclarar que el modelo no es nuevo: o ¿qué es la parapolítica, entonces?

Otro punto crítico de la guerra tiene que ver con la explotación minera ilegal. En la RDC los grupos rebeldes, las multinacionales y gobierno hacen alianzas -bien sea de hecho u omisión- para explotar las minas de manera ilegal -y de paso son explotados los pobladores de esas zonas. La política, por supuesto, no es ajena a esta situación. La política actúa (o mejor, no actúa) dejando que los grupos realicen sus actividades, con tal del apoyo armado o la contribución económica. De igual manera, los grupos rebeldes pueden someter a los políticos por medios económicos o de fuerza, para poder continuar con sus explotaciones.

Algo similar sucede en Colombia y la "locomotora minera", que se ve frenada por la explotación ilegal en zonas controladas por las llamadas "Bacrim" o por las Farc, como Ayapel (Cordoba) o Sucre. Pero este "negocio" no funcionaría sin la acción -u omisión- de los políticos de la región, como ha sido denunciado por la MOE.

En conclusión, Macondo podría estar en estas selvas, a orillas del Rio Congo. Tal vez no estoy tan lejos.

jueves 28 de julio de 2011

JUVENTUD DIVINO…..¿TESORO ?

Con la reciente inhabilidad por 16 anos para Andres Felipe Arias decretada por la Procuraduria General de la Nacion, mi padre me dijo : ‘Mijo, esas son las ganas de poder, mezclado con el afan de la juventud’, asi como el, piensan muchos otros colombianos. Sin embargo, yo no estaba tan seguro, porque aqui el tema no es de juventud o de ganas de poder, es un tema de honestidad.
Comencemos por las ‘ganas de poder’. Todo politico tiene algo de eso dentro de sus razones para dedicarse a la vida publica, a pesar que la mayoria no lo reconozcan y antepongan el altruismo como explicaciones para su labor. Pero existen maneras de llegar a esas instancias de decision que tanto se quieren.

En Colombia, tenemos muchos ejemplos, como el actual presidente Juan Manuel Santos, o Juan Carlos Echeverry una de las fichas conservadoras para las proximas presidenciales o un ex-colega de Arias, Oscar Ivan Zuluaga, ex-ministro de Hacienda de la administracion Uribe. Todos ellos utilizaron las vias democraticas e institucionales para ascender dentro de la burocracia estatal y el sistema de partidos.

Por eso, el metodo que utilizo Arias para aumentar la confianza de su ‘padrino’ Uribe y asi aumentar sus posibilidades de llegar a la presidencia, mediante la utilizacion de recursos publicos es incorreta y no puede atribuirse a las simples ‘ganas’, Es necesario que esas ansias, esten acompanadas de una escala de valores sufucientemente fuerte, para no sucumbir antes las tentaciones del poder que tanto se busca.

Por otro lado, ‘el afan de la juventud’ puede verse en otros roles de la vida personal. Pero cuando se es administrador de dineros publicos, ‘la juventud’ no lo puede llevar a uno a cometer estos errores. Pues es muy distinto ser joven y otra ser corrupto, pues lo ultimo no necesita de edad.

Un ejemplo que debate la posicion de mi padre y de otras personas en Colombia, es el ascenso y la actual gestion del primer ministro de Montenegro Igor Lukšić (elegido en 2010, cuando tenia 34 anos). Quien llego a la primera magistratura de la mano de su antecesor, Milo Đukanović, quien lo nombro ministro de finanzas (en Colombia, ministro de hacienda). Al igual que Arias, tiene un doctorado en Economia, ha sido catedratico y estudio en la escuela de diplomacia de Viena (Austria).

Actualmente ese pais se encuentra en el proceso de reformas y politicas para lograr el ingreso a la Union Europea y a la OTAN (Organizacion del Tratado del Atlantico Norte). Lo que necesariamente implica un manejo de recursos importantes, en temas claves como el manejo macroeconomico, el sector de agricultura, educativo, de teconologia y laboral.

Su gestion ha sido aplaudida por el ex-presidente Bill Clinton, que ha calificado la gestion de Lukšić como excelente, y afirma que Montenegro se encuentra en el ‘camino correcto’ (http://www.balkans.com/open-news.php?uniquenumber=106102). Es decir, la juventud en este caso es quien esta jugando un papel importante dentro del desarrollo.

Por otro lado, otros medios registran los excelentes cambios que ha dado para dirigir el pais hacia un crecimiento equitativo, sin beneficiar a las personas que mas perciben recursos como sucedio con AIS. Un ejemplo de esto, es la ley de mejoramiento del ambiente de negocios, la cual busca el mejoramiento de las condiciones de salvamento en casos de quiebra, lo que implica un reduccion de impuestos y un mejoramiento de la forma de hacer negocios, segun el ministro de finanzas, Milorad Katnic (https://www.wbginvestmentclimate.org/advisory-services/regulatory-simplification/insolvency/montenegro-embraces-entrepreneurs-in-reforming-its-business-regulation.cfm).

Es importante resaltar, que Montenegro es un pais que hace 15 anos se encontraba en medio de la guerra de los balcanes, lo cual hace de los logros de este lider, algo espectacular. Sin desconocer, que detras de el, existe todo un proceso de reconstruccion.

Las similitudes entre Arias y Lukšić son varias, pero son mas las diferencias. Por el lado colombiano, se encuentra a un politico venido a menos, por el lado balcanico, un lider nacional con todo el potencial para convertirse en uno mundial. Por ende, la juventud no es ninguna razon para explicar las acciones del exministro de agricultura.

sábado 14 de mayo de 2011

CRECIMIENTO CON GUERRA



Es una de las paradojas que nos presenta el país. Existe un crecimiento sostenido arriba del 4% durante los últimos años (http://economiacritica.net/web/index.php?option=com_content&task=view&id=205&Itemid=38), en medio de la guerra que en últimos meses ha aumentado  y  ha mutado al fenómeno de las BACRIM,  la violencia urbana y  las narco-guerrillas. Es decir, en medio del auge económico colombiano y las inmensas perspectivas que se tienen, la violencia sigue arraigada a todo el sistema de producción nacional.
El crecimiento económico se centra en la explotación minera y la exportación de materias primas. Este sector se ha convertido en el principal atractivo para los inversionistas extranjeros, quienes hacen grandes inyecciones de capital y tecnología en el país, según información de PORTAFOLIO (http://www.portafolio.co/archivo/documento/CMS-7697428).
Por otro lado, si se analiza la posición de las BACRIM y las guerrillas se ubican en las mismas zonas de explotación minera, como lo presenta el informe No. 1: Disidentes, Rearmados y Emergentes ¿Bandas Criminales o Tercera Generación Paramilitar?. Esto no puede suceder como una simple coincidencia, pues son zonas estratégicas para el Estado, para la empresa privada y para los grupos armados.
Son territorios de una inmensa riqueza que a la vez son escenarios de cruentos asesinatos y enfrentamientos, tal como lo denuncia la revista SEMANA (http://www.semana.com/nacion/radiografia-llamadas-bacrim/154287-3.aspx), en donde se registran acciones contra la fuerza pública y la población. Tendiendo en cuenta esto, ¿Por qué la guerra y la locomotora pueden convivir en espacios tan reducidos?
Esto se puede encontrar en los departamentos del Choco (Los Rastrojos) y Putumayo (Aguilas Negras, FARC y aliados de ERPAC) donde se explota el oro, Vichada y Guanía donde se encuentran minas de oro y coltán (que no entiendo porque nadie habla sobre este último) donde se ubica el ERPAC (Ejercito Revolucionario Popular Anticomunista) y tradicionalmente el fortín del ELN ha sido Arauca y su riqueza petrolera.
Esto no significa que los cultivos de coca hayan perdido su vigencia. Pero es importante resaltar este nuevo fenómeno de ocupación minera por parte de actores armados y posiciones estratégicas que tienen los grupos armados.
La relación auge económico – violencia es difícil de establecer porque se tienen Estados que no ejercen totalmente el control y el monopolio de la fuerza en esos territorios, existen altas inversiones por parte del sector privado, grupos armados fuertes, poblaciones vulnerables y regiones de difícil acceso. Sin embargo, existen antecedentes como es el caso de Chiquita Brands, donde estos tres sectores confluyeron.
Lamentablemente, no somos el único país que presenta este fenómeno. Pues cada  vez más la liberalización de la economía, sumado a la gran adaptabilidad del capital, hacen que varias naciones alrededor del mundo presenten escenarios parecidos al nuestro.
Por ejemplo  Angola, con ex-miembros de la guerrilla de la UNITA (http://www.unhcrrlo.org/Post_Conflict_Reconstruction/Docs/Angola.pdf) sigue presentando violencia en sectores del país, a pesar de su gran crecimiento económico gracias al petróleo y a los diamantes. En el mismo continente africano, Sierra Leona, presenta altos índices de violencia vinculados a la explotación minera ilegal de pequeños yacimientos (Artisanal Gold Mining: A New Frontier in Post-Conflict Sierra Leone? – Journal of Development Sutides)
La República Democrática del Congo,  no se escapa a esta dinámica. Es uno de los mayores exportadores de diamantes del mundo, es el primer exportador de Uranio y de Coltan del mundo. Sufrió una guerra en los últimos años del S. XX y pimeros del S.XXI, que es conocida como la Segunda Guerra Mundial Africana.
Desde esa época, perduran varios grupos rebeldes como: los Tigres Katangueses, los Mai Mai y las guerrillas de Sudan, Uganda y Rwanda que encuentran en refugio y realizan sus actividades delictivas en RDC en las provincias de Katanga, la Provincia Oriental, Nord y Sud Kivu, donde existen las grandes minas y explotaciones de petróleo.
En Asia,  en Filipinas existe el Frente de Liberación Islámico Moro.  Donde este grupo pelea por la reivindicación del Islam en el país y hace parte de la red terrorista de Al Qaeda, según el gobierno de Estados Unidos (http://www.washingtontimes.com/news/2008/oct/30/new-violence-in-philippines-sparks-terrorism-fears/). Este grupo se ubica en el sur del país, donde se ubica el aeropuerto de Davao, uno de los terminales aéreos con más tráfico de Asia, reflejando así su fortaleza económica.  De igual manera, esta zona está recibiendo gran cantidad de inversión en agroindustria e infraestructura, según la Agencia de noticias Xinhua, lo que refleja el crecimiento más rápido del sudeste asiático con el 7.3% (http://www.economywatch.com/economic-growth/philippines.html)
Esto demuestra una nueva situación en la economía mundial, donde no es necesaria la paz para obtener réditos económicos, simplemente es necesaria una “estabilidad básica” para producir ganancias, a pesar del drama humanos que sufren poblaciones como Bojayá (Colombia) (http://www.ejercito.mil.co/?idcategoria=223369) con la toma que hubo en esa población en el año 2002, Goma (RDC) (http://www.hrw.org/es/news/2009/02/06/dr-congo-groups-fear-civilian-safety) con el llamado de varias organizaciones de derechos humanos en el 2009 para cuidar a la población civil  o el ataque que hubo en el aeropuerto de Davao (Filipinas) en el año 2003 (http://www.foxnews.com/story/0,2933,80167,00.html).
Esto muestra la nueva modalidad en que opera la economía del S.XXI, donde la economía ha encontrado el camino para hacerse a la riqueza, en medio de ambientes de guerras, crisis humanitarias y Estados débiles.

COLOMBIA Vs. RDC



Siempre que estamos en otro país, lo miramos en relación al nuestro. En el caso de República Democrática del Congo esta mucho menos “avanzado” que Colombia. Sin embargo, al conocer un poco más su realidad y sus instituciones cuestiona la noción de desarrollo en términos de economía y de infraestructura.
Saliendo del aeropuerto de Kinshasa (N´Diji) la falta de infraestructura de este país es obvia. No hay andenes donde caminar, solo las calles principales tienen asfalto, no hay semáforos, nadie respeta la vía y mucho menos existe un sistema de transporte público organizado. Llegar a esta ciudad es retroceder en el tiempo más de 30 o 40 años en la capital colombiana. Y aquí aparece el punto de referencia.  “En Bogotá somos mucho más organizados, respetamos las reglas, no hay tanto desorden….es que en comparación a esta ciudad, ¡vivimos en Estocolmo!”.
Los estantes de los supermercados siempre están medio vacíos, la oferta es mínima, no se compra lo que se busca sino lo que se encuentra. Si se quiere  ver una película o simplemente escuchar música, viene el corte de luz, que son muy frecuentes, incluso en el centro de la ciudad (Comunidad La Gombe) que es donde se presta únicamente este servicio. En la temporada de lluvias, después de cada tormenta las calles quedan totalmente inundadas, y no existe alcantarillado.
A pesar del evidente atraso físico que tiene este país en relación a Colombia, existen otros aspectos en los cuales no somos muy distintos. De ahí, mi reflexión acerca del concepto de desarrollo. Pues nunca nadie presenta esta idea en términos de fortaleza y capacidad institucional. En este sentido, el sistema político congolés padece de los mismos males del nuestro. Temas como: la falta equidad de género, el clientelismo, la corrupción, el abuso de poder, la falta de cultura política, la poca consciencia del voto y el constante cambio de las leyes electorales para favorecer los manzanillos regionales, esto, en un contexto de atomización de los partidos políticos, debilidad institucional, una falta importante de legitimidad y representatividad de las instituciones. Hacen de esta república africana, muy parecida a Colombia.
En RDC, esto se materializa en la existencia de 40 ministerios, de los cuales una mínima parte tiene impacto real en la sociedad, lo que refleja un alto número de cuotas burocráticas. De igual manera,  la existencia de 800 partidos políticos, de los cuales 65 hacen parte de coalición de gobierno, haciendo de estas organizaciones grupos totalmente débiles y sin un fin claro.
Produciendo así, una baja gobernabilidad, pues esta sólo se realiza a través de dádivas gubernamentales. Pues la vocación de poder se traduce en un medio de subsistencia y de incrementar la riqueza gracias a los cargos que se pueden llegar a ocupar en el gobierno nacional o en los distintos gobierno provinciales.
A pesar del alto número de instituciones que podrían canalizar las demandas sociales, la población tiene que sobrevivir sus días sin la presencia de las autoridades, la violencia desborda al país en manos de las 5 guerrillas que operan en el este y el ciudadano de a pie debe buscar soluciones en organismos internacionales.
La debilidad institucional también se refleja por medio del actual presidente congolés, Joseph Kabila quien reformó la constitución para perpetuarse en el poder y redujo de 2 a 1 las vueltas de elecciones, para aumentar sus posibilidades de victoria en las próximas elecciones, en las cuales aspirará a su tercer mandato.
Estos temas son discutidos a diario en foros provinciales y nacionales, en la Asamblea Nacional (el órgano legislativo de la RDC), en la Academia y en Centros de Investigación. Sin embargo, no se ha encontrado ninguna solución para esas debilidades, lo que me hace preguntar: ¿Qué tan avanzados estamos nosotros?.
Al otro lado del océano, en Colombia, se siguen los mismos paradigmas que los partidos políticos congoleses, sin necesariamente estar en la misma situación. Esto significa que la dirección que tienen ambos sistemas es la misma, cosa que me preocupa debido al “supuesto” progreso que tenemos frente a estos países.
A pesar que no poseemos un gran número de ministerios, existen cargos que son asignados por el mismo principio: las cuotas. Por ejemplo, las antiguas CAR, donde los nombramientos políticos fueron unas de las principales causas de liquidación,  la asignación de notarías personas cercanas a miembros del Congreso de la República, o las misiones diplomáticas donde curiosamente siempre aparecen hijos, primos, esposas, etc. de personas prominentes de la política colombiana, a pesar de la falta de preparación para estos cargos.
En cuanto a los partidos políticos, siguen el mismo ritmo de los del país africano. Es decir, se acercan al gobierno en la medida que se tenga cuota burocrática, más no por su afinidad ideológica y programática. Como la molestia latente que tiene el Partido Conservador por su poca representación en el gobierno, especialmente, viniendo de 8 años de gran presencia en el ejecutivo.
En el lado de la oposición las cosas no están mejor. Nosotros no tenemos 735 partidos políticos en oposición, pero al igual que en la RDC, no existe una unidad ideológica, ni práctica. El Polo Democrático Alternativo, quien ejerce este rol, poseía dos vertientes muy fuertes (la moderada y la radical), donde finalmente ganó la liderada por Carlos Gaviria,  Jorge Robledo y el MOIR (ala radical); mientras que Gustavo Petro renunció al partido para crear un movimiento más cercano al centro del espectro ideológico. Sin nombrar el desastre de los Hmnos. Moreno.
Colombia, según el gobierno posee altos índices de gobernabilidad. Sin embargo, la realidad presenta otro diagnostico. La guerra en Colombia continúa, con los mismos actores pero con distinto nombre. Los desplazados y poblaciones menos favorecidas siguen buscando por si mismos las soluciones que el Estado no puede suministrar. Aún más, Colombia es el país con mayor número de desplazados después de la República Democrática del Congo. Esto no es sinónimo de una respuesta eficaz de las instituciones a las necesidades de la población.
La debilidad institucional no sólo se refleja en la incapacidad de respuesta, sino que se muestra en el constante cambio de las reglas electorales y políticas. La aprobación de la reelección de Álvaro Uribe, al igual que la de Joseph Kabila muestra una incapacidad de las instituciones de parar los impulsos caudillistas de algunos dirigentes, una falta clara de frenos y contrapesos.
RDC es un país que el año pasado cumplió sus 50 años de independencia, mientras que nosotros tenemos 200 años de vida republicana. ¿Cuál es el avance en la política? O será simplemente que ya los males de la democracia están tan acoplados en nuestro sistema que pareciera dar la imagen de fortaleza institucional. Entonces, ¿Qué tan avanzados somos? ¿El desarrollo se mide sólo por la cantidad de asfalto en las calles? ¿Las instituciones hacen parte del avance de un país? ¿El régimen político es ajeno al progreso de un país? ¿Colombia es tan distinta de la República Democrática del Congo?

viernes 29 de octubre de 2010

NARCOTRAFICO: UN PROBLEMA DE TODOS


                    
El país tiene una guerra que lleva más de 50 años, que en los últimos 20 se ha basado en el negocio del narcotráfico. Este se ha convertido en la gasolina del conflicto colombiano, que lo único que ha producido son muertes. Alimenta un conflicto que desangra día a día a este pedazo de tierra.

Esto ha calado en los sectores más profundos de la sociedad, donde Pablo Escobar, Alberto Santofimio Botero y los parapolíticos pelean cabeza a cabeza en la lista de horrores públicos de Colombia. Sin nombrar las transacciones financieras que se dan entre miembros de las fuerzas militares y narcotraficantes, o el financiamiento de campañas presidenciales por parte de los carteles de la droga.

Pero esto no sólo se queda en las “altas” esferas, también ha permeado la dinámica social en ciudades como Cali, Pereira o Medellín. Donde la estética y la narco-estética se funden para crear una mezcla entre música norteña y mujer siliconada, produciendo una legión de modelos “mandadas a hacer” y señores cubiertos en joyas y armas. Donde las motos, el “fierro” y el ajuste de cuentas son la única educación que reciben los jóvenes de barrios marginales. 

Tan fuerte es el fenómeno del narcotráfico que contagió la dinámica guerrillera en Colombia. Estos grupos pasaron de admirar al “Che” Guevara y Mao a traficantes, con un discurso revolucionario, que les da una justificación a lo que no tiene justificación. Simplemente se convirtieron en un brazo más del enorme mercado ilícito de las drogas, en todos unos “empresarios” de los narcóticos. Al fin y al cabo, este tráfico funciona con los mismos principios de Wall Street, oferta y demanda.

Actualmente, los antiguos opositores de la guerrilla toman otra máscara con las llamadas Bandas Criminales. Donde simplemente actúan como ejércitos privados que tienen la labor de cuidar el “negocio” de determinados capos, siguiendo la conducta de los antiguos paramilitares. Donde el control regional y social es el temor de las personas, que se demuestra con el silencio.

El entretenimiento colombiano tampoco se queda por fuera de este negocio. El futbol y las novelas se han convertido en expresiones del tráfico de drogas. El primero utilizado para “lavar” el dinero, y el segundo como un medio por el cual emular a estos personajes, recreando sus alegrías, logros y tristezas. Encendiendo más, el deseo de esta sociedad por el dinero fácil. 

El narcotráfico también toma a los colombianos menos favorecidos, quienes de una forma u otra se ven relacionados, estos son:

1. Campesinos: quienes se ven obligados a cultivar hoja de coca ya que es mucho más rentable que producir un cultivo legal. Lastimosamente, la seguridad democrática no ha llegado a estos sectores.
2. Jóvenes: capital humano para el sicariato en Colombia, debido a la falta de oportunidades en las grandes ciudades.
3. Victimas del conflicto: estas personas han perdido sus familias, y sus tierras, por culpa del lucro de unos pocos.

Con lo anterior, se muestra como el narcotráfico esta metido en todos los aspectos de la vida nacional. Y aun así hasta los tuétanos, ¿estamos dispuestos a seguir en esta “War on Drugs”? , ¿la cual sólo ha traído gastos económicos exagerados, víctimas y pobres resultados? ¿Es esta la salida?

El chance que la sociedad colombiana se desnarcotice mediante el uso de la fuerzas es algo prácticamente imposible, se tendría que cambiar completamente la estructura mental del ser colombiano. De ahí la necesidad buscar nuevas salidas al problema del narcotráfico, porque esto ya no es problema de los “malos”, es un problema de las instituciones, de la sociedad civil, de los jóvenes, de las madres cabeza de familia, de la academia, de los medios de comunicación etc…Es un problema colectivo, que requiere una solución igual…colectiva.

domingo 26 de septiembre de 2010

¿ES SUFICIENTE LA VERDAD Y LA REPARACIÓN?


La reintegración total en Colombia no existe. No hay relación alguna entre victimas y victimarios, el único contacto que existe entre ambos grupos es la reparación. Esto se demuestra en los procesos totalmente divorciados que llevan ambos sectores sociales. 

Ambos grupos reciben apoyo estatal, sin embargo el único punto de contacto es la reparación. Esto no aporta a la creación de una sociedad compacta, en el sentido que todos los grupos que la componen tienen un dialogo constructivo. Pues las victimas y los victimarios no comparten espacios.

Esto va en contravía de una reconciliación total y verdadera. La reparación a las victimas por medio de la verdad y montos económicos (sin dejar de ser muy importantes), no es suficiente para la alcanzar la paz. Es necesario que se construyan capital social y canales de comunicación para así llevar un paso más lejos la paz en Colombia.

La única manera de avanzar en Colombia es recomponiendo los diálogos entre todos los sectores del país. Esto conlleva a individuos que perciben a sus pares como iguales, en este sentido, puede ser posible la formación de comités cívicos, fortalecimientos de Juntas de Acción Comunal y colectivos que busquen la mejora de las comunidades. 

El vivir en sociedad no es sólo regirse bajo unas normas y leyes que regulan las acciones de todos los ciudadanos. Es reconocer que se comparte un espacio vital, y este es el escenario de interacción de todos los individuos, por ende se debe trabajar como sociedad por la mejora de este.

La reconciliación debe propender no sólo por la verdad y reparación de victimas. Debe trabajar por la reconstrucción del tejido social que el conflicto ha dejado totalmente quebrado. Esto se hace creando diálogos entre victimas y victimarios, esto debe producir como resultado una recomposición del capital social, y así puede ser un camino más seguro hacia la paz.

En este sentido, el Estado y sus programas tendrían más margen de maniobra, que separando estas poblaciones. Por otro lado, el Estado podría actuar más en otros sectores de la ciudadanía ya que el capital social que se crea, podría aprovecharse para mejorar la calidad de vida de la comunidad, mejorando la gobernabilidad.

En conclusión, este proceso debe ser un medio para unir de nuevo la sociedad, creando conexiones entre los victimas y victimarios, especialmente después de un conflicto como el colombiano. No es apropiado llevar procesos totalmente separados entre victimas y victimarios como se viene haciendo; de hacer lo contrario, la sociedad colombiana podría dar un salto enorme en términos de cohesión social, capital social y principalmente, la paz. 

Esto produciría una gobernabilidad muy importante para el Estado al momento de implementar políticas públicas, ya que la base de comunicación “intra-social” permitiría difundir más fácilmente iniciativas públicas, de esta manera empoderando a la ciudadanía de procesos a su favor.