lunes 19 de octubre de 2009

LA COLOMBIANIDAD DE LAS INSTITUCIONES


Me recibieron diciendo: “¡Buenos Días!”, y al fondo escuchaba un…“¡Doctor! ¡Doctor! A que horas vuelve….no se le olvide que el señor de ayer vino a que le firmen la promesa de compra-venta”. Esto sucede cuando estaba al frente de una fila de 16 personas (tuve tiempo hasta para contarlas), y en medio de un ambiente tibio, con una luz amarilla que traspasaba la teja vieja de ese lugar. Para completar, un olor a papeles viejos y arrumados, como si estuviera en la casa de mi tío abuelo que conserva todas las colecciones de El Tiempo desde 1953.

Esa fue la primera imagen que tuve después de mucho tiempo de no ir a una notaría. Fuí a hacer una declaración extrajuicio, un papel que certifica que es verdad lo que estoy diciendo, sin siquiera exigir una prueba de lo que estoy diciendo, y que realmente soy yo la persona que está haciendo ésta diligencia. Esto crea una primera pregunta: ¿Acaso es una labor seria la de los notarios cuando ni siquiera comprueban la veracidad de lo registrado en sus despachos?

Volviendo a mi imagen, en estos minutos pude dilucidar 3 características, que con el pasar de las horas en mi larga espera por el documento, descubrí que eran propias de las instituciones colombianas: 1) la ineficacia y largas esperas, 2) clientelismo, 3) y la “lagarteria” (prima del clientelismo) y su más famoso término: doctor. Esto atravesado por un apego a la ley que sólo se da en el papel, típico de nuestra herencia santanderista.

La ineficacia y las largas esperas se dan cuando uno aguarda en la notaria por su documento sellado. Yo entré a las 9 am y salí a la 1 pm. Cuatro horas de espera por mi declaración. Llegué, pagué, les di mis datos, firmé la declaración y, después, a sentarme a ver Jota Mario Valencia y sus eternos ridículos por cuatro horas, mientras que el doctor firmaba mi papel.

Esto no es sólo una manifestación de las notarias, sino que puede observarse frente a las oficinas de Acción Social, donde los desplazados esperan por sus subsidios; otro ejemplo es la nueva EPS, donde los pacientes tienen que esperar por días por una consulta médica (sin nombrar las personas que llegan a urgencias); y no es sólo en el sector público. El sector financiero no se puede ufanar precisamente por su agilidad en los trámites bancarios.

La segunda característica más colombiana no puede ser: el clientelismo. Esto que ha estado presente en la historia colombiana desde la fundación del país, un mal que está hasta los tuétanos, que se reproduce de manera clara en la notarias, y corroe cualquier iniciativa de modernidad Esto lo pude constatar, pues a lo largo de las 4 horas, me di cuenta de una curiosidad: algunos de los funcionarios compartían el mismo apellido.

También observé cómo una funcionaria se quejaba de la pereza de un compañero de trabajo, pues de quien estaba hablando esta señora, era el sobrino del doctor. Otro aspecto que cobija estas “honorables” oficinas, es el reciente escándalo acerca del nombramiento de un gran número de notarios como cuota burocrática de varios “padres de la patria”, que por cierto (pero no extraño) no se conocen todavía las condenas de la justicia a los responsables de ésta “meritocracia”.

Y si nos vamos más allá de las fronteras, las embajadas colombianas son sucursales donde se nombran amigos, parientes y receptores de pagos políticos. Por ejemplo, el caso de la Embajada de Colombia en Sudáfrica, donde se dejó “jugar al Moreno” y se mandó al “Campeón”. Aquí cito a Daniel Samper: ¿Sudáfrica que mal nos ha hecho para que le mandemos a Moreno de Caro y a Edgar Perea?.

Pasando a la tercera característica, la “lagartería” es una actitud donde cualquier ciudadano que tenga un discurso pasable, una personalidad servil, e ínfulas de político influyente , tiene gran futuro. Es decir, todo aquel tinterillo que se pasea por estos lugares buscando algún “trabajito” o caso, además bien conocido por el señor notario. Durante mis cuatro horas entraron 5 de estos personajes al despacho del doctor. Todos se despedían de la siguiente manera: “¡Hasta luego mi doctor! Nos vemos la otra semana….y muchas gracias…jejejejejejeje” con esa sonrisa entre los dientes y en donde el cuello se echa para atrás, claro signo de que el señor lagarto consiguió su objetivo.

Esto me lleva a una pregunta sobre semántica, y porque no, a cuestionar mi apreciación. ¿Por qué en Colombia se le dice doctor a alguien que tiene un mayor rango burocrático?, ¿O será que el doctor en realidad tiene doctorado, o es un médico que cambió de profesión? Es de resaltar que doctores eran todos en esa notaría: el señor de la caja, el que ponía el sello, el daba los turnos de la fila, el que daba los registros civiles, hasta el que gritaba los nombres de los ciudadanos cuando su documento estaba listo.

Para completar el cuadro, se tiene la herencia de Santander y su apego a la ley. Pues las notarias son sólo eso, un apego a la ley en el papel que simplemente queda ahí. Ellas no están certificando nada diferente a lo que uno fácilmente podría inventar o hacer con documentos falsos. Pero la (tan cuestionada) honestidad de los colombianos es la que le da veracidad a esta herencia y a estas instituciones. Porque día a día colombianos de bien se acercan humildemente a estos establecimientos a corroborar la verdad.

viernes 14 de agosto de 2009

10 AÑOS DESPUES


Por estos días todo el país conmemora la ida de Jaime Garzón, y se hacen reflexiones sobre los 10 años que han pasado desde su muerte. Se analiza lo que hemos alcanzado, olvidado, o continuado. Y para ser sincero creo que no hemos alcanzado nada, olvidado todo y continuamos con el mismo país que Jaime dejó en 1999.

Digo que no hemos alcanzado nada porque no veo ningún logro del que Colombia pueda ufanarse en ésta última década. ¿Acaso hemos mejorado la libertad de expresión? ¿Hay Paz en Colombia? ¿Hemos dejado la desigualdad? ¿Hay menos desplazados? (Y sin nombrar temas como la corrupción, el narcotráfico o el parasitario clientelismo)

Al contrario, hemos empeorado en estos aspectos. La libertad de expresión ha sido reprimida debido a las “chuzadas” del DAS, amenazas, o autocensura. Éste último se refiere a periodistas que no publican historias o noticias que involucran a altos mandos del Estado, pues sus editores o jefes no permiten su emisión. Además entre enero y junio de 2009 sumaron un total de 90 violaciones a la libertad de prensa que dejaron 138 víctimas, donde la mayoría pertenecen a medios de comunicación regional o rural.

En cuanto a la paz los resultados saltan a la vista: bandas emergentes que siguen con estructuras paramilitares, cuyo número de miembros oscila entre 3000 y 9000 (depende de la fuente), siguen los secuestros, además el conflicto se ha agudizado con la administración de Álvaro Uribe Vélez.

En cuanto a la desigualdad, en el 2007 Colombia registró el segundo lugar (después de Brasil) como país más desigual en América Latina. Eso quiere decir que en los últimos 8 años (sin contar el 2009 por la recesión económica mundial) Colombia ha crecido a tasas nunca antes vistas en las últimas décadas del siglo XX, pero no se ha visto ningún impacto positivo en las tasas de desigualdad. Es posible que hayan incrementado los ingresos de la población, pero se han incrementado para los que tradicionalmente los han tenido. Es decir los pobres lo siguen siendo, y los ricos cada vez más.

Sobre el desplazamiento podríamos escribir un libro entero. Pero sólo falta nombrar hechos como la toma del Parque Tercer Milenio o el asentamiento en un coliseo deportivo en Kennedy para demostrar que la problemática no sólo continúa, sino que se ha agudizado tanto que estas personas deben tomar vías de hecho para hacer valer sus derechos, y para que el Estado se comprometa con su ayuda.

Con este pequeño análisis se muestra que los Colombianos no hemos avanzado en nada. Es más, que estamos viviendo en el mismo país de 1999, pero con una diferencia: tenemos a un presidente que va por su tercer periodo.

Pasando al olvido, digo que los colombianos hemos olvidado lo que hemos vivido estos últimos 10 años. Comenzando por la muerte de nuestro querido Jaime, el secuestro y posterior asesinato de los 12 diputados del valle, pasando por el secuestro miserable del Cabo Moncayo que se fue a la selva un año antes que Heriberto de la Calle se despidiera, la complicidad de los militares con acciones paramilitares confesadas por desmovilizados de las AUC, los incesantes asesinatos de líderes indígenas y sindicales, un proceso de paz con las FARC fracasado, las tristes alianzas de paramilitares con políticos (parapolítica) y multinacionales (chiquita brands); y finalmente un presidente que ha acabado con la única protección que tenía la ciudadanía: la Constitución de 1991.

Los colombianos hemos olvidado todos estos hechos que han marcado nuestro presente, y que sin duda marcaran nuestro futuro. Hemos olvidado lo que nos han hecho, lo que hemos dejado que nos hagan y lo que hemos dejado de hacer. Es una triste realidad que sólo un país como el nuestro puede llevar a cuestas.

Para finalizar este recordatorio, quiero decir que continuamos en el mismo país de 1999. Un país que en ese entonces no había alcanzado nada, un país donde se olvidaba todo, y principalmente donde todo continuaba igual. Pues salvo personajes como Jaime Garzón que día a día luchaban por un cambio en Colombia, el resto de nosotros seguimos viviendo nuestras vida individualmente, sin pensar que en el dialogo y la solidaridad está la salida a esta eterna crisis en que vive Colombia.

Continuamos mirando para un lado, mientras el país sigue hundido en este permanente abismo de irracionalidad y egoísmo. Donde el pueblo es el único responsable de esto, pues al no involucrarse directamente en las soluciones, y quedarse en las críticas se continúa con la misma realidad de 1999.

Jaime: lo mejor que nos pudiste dejar es tu valentía, pues todos deberíamos tenerla.

Datos: El Tiempo y la Fundación para la Libertad de Prensa

martes 11 de agosto de 2009

¿QUE PASÓ?

Estas son unas preguntas que tengo desde hace algunos días dando vueltas en la cabeza:

- ¿Qué pasó con el plan 3500?
- ¿Qué pasó con las lozas de Transmilenio?
- ¿Qué pasó con la recompensa a “Rojas” por dar de baja a alias “Ivan Ríos”?
- ¿Qué pasó con la meritocracia de Uribe?
- ¿Qué pasó con los asesinos de Luis Carlos Galán?
- ¿Qué pasó con el escándalo de la bienestarina en el Chocó?
- ¿Qué pasó con la “amistad” de Chávez y Uribe?
- ¿Qué pasó con las casas prometidas a los medallistas olímpicos en Beijing?

Pero hay una que me ocupa la mayoría del tiempo:

¿QUE PASA CON LOS COLOMBIANOS?

lunes 4 de mayo de 2009

¿QUE NOS PASA?



Así era el nombre de un programa de humor mexicano protagonizado por Hector Suarez, que se pasaba en el horario de los sábados por la noche en los años 80´s. Pero esto no se queda sólo en la risa, pues ésta frase ¿Qué nos pasa? es lo que me pregunto todos los días cuando leo los diarios, escucho la radio o hablo con personas del común. Pues estoy realmente aterrado de la popularidad del presidente Uribe y como la gran mayoría de los colombianos apoyan su gestión.
Mientras que para mí, ésta no justifica su segunda reelección (ni justificó la primera). Para hacer un ejercicio de memoria (la cual carece totalmente nuestro país) me gustaría enumerar unos pocos hechos que han sucedido con el gobernó últimamente:
1) La parapolítica, que no sólo cobija a miembros de su bancada en el congreso sino a funcionarios del gobierno como el Ex – director del DAS, Jorge Noguera.
2) Y la yidispolítca, en donde el ejecutivo supuestamente da prebendas a miembros del congreso para conseguir la aprobación del cambio en la constitución, que aprueba la primera reelección.
3) Las chuzadas telefónicas a las cortes, los medios de comunicación y los miembros de la oposición.
4) Falsos positivos. En donde el “glorioso” ejército nacional toma jóvenes de escasos recursos, los manda a diferentes regiones del país y al cabo de un tiempo aparecen muertos como miembros de la guerrilla. (sin comentarios)
5) El creciente desempleo y la crisis económica. A pesar que de esto no es culpable la presente administración (pues estoy de acuerdo con Lula da Silva cuando dijo que esta crisis fue causada por los hombres altos, rubios y de ojos claros del norte), si es bastante diciente la mentira de “estamos blindados” (cómo se afirmó en varias ocasiones en los diarios de todo el país) con la que se mantuvo al país durante meses. Acaso fué por ¿improvisación?, ¿desconocimiento del fenómeno? o exceso de confianza. Sea cual sea la razón de esto, es bastante preocupante la actitud tomada por el gobierno.
6) El beneficio que obtuvieron Tomás y Jerónimo Uribe de la zona franca en Mosquera. Esto no es nada ilegal, pero no es ético que los hijos del presidente obtengan dividendos de unos terrenos que fueron comprados por hectárea para luego se vendidos por metro. Esto se hizo gracias al cambia de la legislación en la zona. Esto demuestra que en Colombia la ética se define por la legalidad, no por los valores de la persona (como le dice Cecilia Orozco Tascón) es decir, “yo no robo no porque vaya contra mis valores sino porque la ley lo impide”.
7) Todo esto sin contar con la poca preparación del gobierno para enfrentar la gripa AH1N1. Esta falta se da en cabeza del Instituto Nacional de Salud, que en sus mejores tiempos manejaba todo la prevención y manejo de virus que pudiesen afectar a la población colombiana. Pero en la presente administración, la tecnicidad de sus funcionarios se reemplazó por la “meritocracia” política nariñense, en cabeza un senador el cual tomó como cuota del ejecutivo la dirección de éste instituto, dejando de lado la capacidad de sus funcionarios (Ver revista semana, Viernes 01 Mayo 2009).
Estos son unos pocos hechos que se han dado durante la administración del presidente Uribe. Habrán otros que se me escapan, pero creo que esto da un panorama de lo que se ha revelado durante estos años.
A pesar de esto, el pueblo colombiano sigue pensando que Uribe Velez es el único que puede dirigir este país. Sigue creyendo que él es quien puede salvar a este país del fracaso constante, pero ¿acaso somos ciegos para no ver lo que pasa?. Sin embargo, si el gobierno es indolente frente al dolor y las necesidades de millones de colombianos, los colombianos somos una masa estúpida que cree que esto es lo mejor que podemos tener.
Como se ve, ¿Qué nos pasa? no sólo es un programa de humor, sino es un hecho en Colombia. O ¿será que el programa de humor es Colombia?, y el ¿Qué nos pasa? es sólo un libreto este.
Nota: Con este articulo no desconozco los avances de este gobierno en materia de seguridad pero ¿estos avances realmente justifican su enorme aceptación y el impulso a la segunda reelección?

SECUESTRADOS O MEJOR…¿FICHAS?


El carácter de fichas en el juego político que tienen los secuestrados y sus familias es enorme, pues no se está hablando del cabo Moncayo y su familia, sino que se habla de cual es la posición que va a salir victoriosa esta vez. En donde los secuestrados son el comodín de este juego, y el que logre adquirirlos va ser el ganador en la arena nacional e internacional.
Las últimas declaraciones el presidente Uribe realizadas desde Italia han dejado clara, una vez más la posición de su gobierno en cuanto a la liberación del cabo Pablo Emilio Moncayo. Él ha afirmado que la única mediación que se aceptará en esta liberación va a ser la de la Cruz Roja y la Iglesia Católica (descartando la participación de “Colombianos y Colombianas por la Paz”). Por otro lado, sigue nombrando como gestores/instructores de paz a reinsertados de la guerrilla (los cuales la guerrilla ha venido desconociendo).
Desde las FARC se declara que la participación de la Cruz Roja y la Iglesia Católica es insuficiente, y mantiene su posición de incluir a senadora Piedad Córdoba en la entrega del militar. Reflejando el papel preponderante que tiene la senadora y su grupo en todas estas gestiones. Una vez más, la guerrilla deja entrever su terquedad en incluir a la Senadora, a pesar de la renuencia del gobierno.
A partir de estas posiciones se muestra que al gobierno y la guerrilla lo que menos les importa es la vida el cabo Moncayo, lo que realmente importa es que se siga agudizando el enfrentamiento de ambos bandos, para así continuar cada uno con su rol de poder en el país. Pues si la guerrilla no libera al cabo, el gobierno la acusa de violadores de Derechos Humanos, y si el gobierno no cede en cuanto a la petición de la guerrilla de involucrar a la Senadora Piedad Cordoba, será acusado de no trabajar por la liberación de os secuestrados. Así, en medio de estas acusaciones se irá reforzando la posición de cada uno.
Un vez más se demuestra que en tanto en la política como en la economía se le da un valor determinado a todo incluso a la vida, en un caso como el del cabo Moncayo, en donde su secuestro se ha convertido en una ficha dentro de este juego llamado Colombia.
Pues el bando que gane su posición en la liberación del Cabo Moncayo, ganará relevancia nacional, y así tendrá más armas para abogar por sus ideales: ya sea la continuidad de la lucha contra el terrorismo, o el intercambio humanitario. Con firmando una vez más que en esta “búsqueda de la paz” la vida es lo de menos, porque cuando se tiene una oportunidad como ésta, vale más las radicales posiciones de los protagonistas (gobierno y FARC) que la de las víctimas (secuestados).

¡DIVINA FARANDULA!


Este artículo es una de esas otras realidades colombianas de las cuales me gusta escribir, analizar y criticar. Viendo los noticieros colombianos noto una particularidad que no he visto en ningún otro país. Es la larguísima sección “light” de estos.

Comencemos por describir estas secciones: tienen como presentadoras a modelos, ex reinas de bellezas o niñas hermosísimas (porque son hermosas) que salieron en algún reality show, o simplemente mujeres que tenían como sueño pertenecer a éste “gremio”. Pero todas tienen un común denominador: ¡son divinas!

Más allá de su físico (razón por la que están ahí, o ¿porque la negra Candela no presenta al lado de Laura Acuña en RCN?), me cuestiona el contenido de sus secciones dentro del noticiero. Que en algunos casos tienen igual de duración a las demás secciones juntas (internacional, nacional y deportes). Farándula, moda, reinados, promociones de telenovelas y presentaciones de artistas desconocidos se entrelazan creando una cuchuco de “glamour”, en donde el gusto es tan amplio que va desde Giovanny Ayala y Diomedez Díaz hasta la Reina de Inglaterra y las pasarelas de Milán, pasando por los placeres de Raquira (Boyaca) y las balas de Faustino Asprilla.

Esto sólo lo pueden estos genios de la información, encarnados en unos ángeles que se disfrazan (y lo digo literalmente) en cada emisión del noticiero. Claro que nada como una buena dosis de mediocridad para mandarme directo al “sueñito post-almuerzo”.

Pero las protagonistas de este espectáculo son nuestras reinas (incluida la de la belleza, la de la panela o la de la ruana...todo producto chibcha tiene su respectiva “Diosa”) quienes son el principal insumo para esta industria tan determinante para la vida de los colombianos. Ellas con su intelecto tan distinto (y ustedes saben a que me refiero con esto) al del resto lo mortales, iluminan con sus esbeltos, formados y operados cuerpos todas nuestras noches, llevándonos a un éxtasis de plasticidad. Un excelente modo de terminar el día en un país como Colombia donde todos los días recibimos malas noticias y lo “único” que podemos hacer es seguir trabajando.

No quiero dejar de lado el énfasis que estas secciones ponen en la moda y todo lo que se está usando (in o out…¡me encantan estos anglicismos!). Estas presentadoras usan unos vestidos que no les encuentro forma (¿seré sólo yo?), a veces pienso que son unas cortinas, o al siguiente día aparecen con unas botas que no siquiera El Llanero Solitario usaría. Además de lo que usan, lo que me parece más llamativo es su “excelente” humor, tan autentico y genuino que yo no entiendo los chistes (¿acaso no estaré suficientemente "in" para entenderlo?...de pronto). Tal vez toca ponerme un vestido de éstos y andar a la moda, a ver si puedo ser más perspicaz y reírme con ellas.

Lo que me parece aún más curioso, es que ellas se dirigen a la teleaudiencia hablándole de moda y de lo que se está usando, como si la gente pudiese usar esto todos los días (No imagino a alguien en el Transmilenio o comprando algo en la pajarera de la decima con esto). “¡Y lo peor es que es así! lo patético es que se convierten en íconos de la moda criolla a pesar de su poca altura para seleccionar lo que se ponen” (citando a una gran amiga).

Pero por más que trato de ignorar esto no puedo, y en cierta medida lo entiendo. Colombia necesita unos momentos en donde se pueda pensar en algo distinto a la triste realidad en la que vivimos, pues ésta cada día nos sorprende con una noticia peor que la de ayer. Por eso: ¡DIVINA FARANDULA! Por hacerme olvidar de mi realidad.

viernes 13 de marzo de 2009

¡Ojo con el Chino!


La crisis económica mundial evidenció que la única fortaleza del país en la actualidad es la financiera, pero en la economía real estamos igual que en el resto del planeta: no hay quien compre lo que producimos, el petróleo sigue por debajo del precio esperado y la inversión extranjera busca refugio en mercados “más seguros” durante estas tormentas.

Es por esto que el ministro de Comercio Exterior ha salido en busca de inversión para Colombia. Los destinos predilectos en la actualidad son los países asiáticos, especialmente dos regiones: los países árabes, que a pesar del precio del petróleo siguen recibiendo enormes ganancias, además de sus grandes reservas a causa de los inflados precios del petróleo en años pasados. Y China, en donde se habla de una recesión cuando se crece “apenas” al 6% (y en Colombia celebramos por todo lo alto con este porcentaje), donde cada día las ciudades dejan mas atrás a Nueva York, Londres o Tokyo, y donde durante los últimos diez anos han logrado salir 100 millones de personas de la pobreza. Aquí se habla de su contundente presente, ya no de su futuro promisorio.

Claro que el gigante asiático no podría haber logrado esto sin inversiones en el extranjero. Y el icono de esto es África; que tiene una raíz histórica importante. El gran apoyo (inversión) chino a varios países africanos se da porque varios de los miembros de este continente fueron los primeros en reconocer la china comunista, mucho antes que los europeos y ni que decir de los estadounidenses. Cuando Nixon apenas llegaba en los años setenta, algunos de los recién formados países africanos ya le tenían 10 años de ventaja en relaciones diplomáticas. Es por esto que hay una relación tan estrecha entre África y China.

En la actualidad China es el mayor inversionista en África y le esta ganando terreno a Estados Unidos en campos tan importantes como la explotación y exploración de hidrocarburos y en infraestructura. China extrae la tercera parte de su petróleo de África, y de 2002 a 2006 el comercio entre las dos regiones se cuadruplicó (39.7 Billones de dólares).

Un ejemplo de la magnitud de estas inversiones es la reparación y expansión de las líneas férreas, un plan que fue anunciado en 2006 por un costo de 1 billón de dólares y otros 3 billones para plantas de energía y redes telefónicas en Nigeria. Esto es demasiado para un país que tiene un PIB per cápita de apenas $2200 dólares (el de Colombia en 2007 fue de $7200 dólares) aún cuando es uno de los mayores productores de crudo del mundo.

Kitwe (Zambia) en el centro del “cinturón de cobre” (las mayores reservas de cobre de ese país), está totalmente renovado. Hospitales, carreteras y escuelas nuevas se ven en toda la ciudad, esto gracias a la inversión China. Pues una característica de los asiáticos es su renovación en infraestructura a donde quieran que vayan.

Hasta este punto, este podría ser el mejor trato que Colombia podría encontrar. Con un ejemplo como el africano, todos los gobiernos de los países en desarrollo estarían deslumbrados por la consecución de recursos en China. Pero esta inversión tiene más que los anteriores aspectos.

Una de las razones más importantes por las cuales se trae inversión extranjera es para crear puestos de trabajo, pues países como Colombia no tienen como crearlos. En Zambia, en la misma ciudad de Kitwe (donde todo era nuevo y bonito) lo población local hizo una enorme revuelta, pues los chinos no estaban contratando nacionales, los únicos que salían y entraban de las instalaciones mineras eran chinos. Esto se da porque a las empresas chinas sale mucho más rentable traer mano de obra de su país, que emplear a los trabajadores africanos (trabajador chino = 1$ dólar el día, trabajodor africano = 3$ o 4$ dólares el día).

Se acusa a China de apoyar al gobierno de Sudan, pues apelando a su “neutralidad” diplomática, se niegan a tomar acciones contra el recién sentenciado por crímenes de lesa humanidad Omar Al-Bashir, presidente de ese país; allí los intereses chinos son bastante amplios pues extraen una gran cantidad de petróleo.

Lo mismo sucede en Zimbawe (hogar del dictador Robert Mugabe), donde los chinos ofrecieron 200 millones de dólares para financiar la producción agrícola, a cambio de la compra de tres aviones M-60 de producción China. Demostrando una vez más su política de neutralidad, la cual sólo conlleva a la consecución de sus intereses (negocios).

Estos parecen ejemplos lejanos para Colombia, pero si llega la industria china hay que tener mucho cuidado en nuestro país. Pues en el pasado la BP y Chiquita Brands financiaron grupos paramilitares en las zonas en que operaban. Con estos antecedentes, nada impide a los chinos que hagan lo mismo. Y teniendo en cuenta su no reconocimiento a los crimenes en Sudan, nada obliga a los chinos a reconocer crimenes cometidos por el Estado o grupos que podrían cuidar de sus intereses (paramilitares).

Además, si se piensa en términos de creación de empleo (que es una necesidad GIGANTE para Colombia), no se debe permitir que los chinos operen con la misma lógica que en África. Porque si esto se hiciera así, tendríamos una excelente infraestructura pero con un incremento exponencial en los miembros de los grupos irregulares.

Con esto no digo que Colombia es como Sudan (como lo dijo el vicepresidente). Y mucho menos estoy en contra de la inversión extranjera, pero considero que se tiene que hacer de manera responsable y amable con el trabajador colombiano. No se puede caer en las ansias de encontrar inversión extranjera para el país, pues si a Colombia le ofrecieran un trato como este, definitivamente no estaría aportando en nada al desarrollo.

Nota: Claramente Colombia no es como Sudan. El conflicto es totalmente distinto al que tenemos nosotros (si señores...conflicto!), pues es un enfrentamiento con raíces tribales, pero hay similitudes: 1) existen grupos irregulares tanto a favor como en contra del Estado, y 2) también se pelea por territorio (campesinos desplazados Vs. grupos seguidores del establecimiento o para-ejércitos). ¿Algún parecido con la realidad colombiana?


Explicaciones

· Estadísitcas e información obtenida del diario “The Guardian” y “The english diary”

· Chris Alden, China in Africa. Zed Books. Pp. 45. Londres. 2006.

· La neutralidad diplomática se refiere a que el gobierno chino no se involucra con asuntos internos de los países, sin importar la característica de la situación, respetando así la soberanía.